La fiesta del Corpus Christi celebra la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Se originó en el siglo XIII cuando una monja promovió la idea de una festividad dedicada al cuerpo y la sangre de Cristo en la Eucaristía, y se estableció como fiesta litúrgica después de que ocurriera un milagro durante una misa en Italia donde la hostia consagrada comenzó a sangrar.