Este documento trata sobre la importancia de la participación ciudadana desde una edad temprana. Argumenta que aunque algunos creen que solo se es ciudadano a partir de los 18 años cuando se puede votar, esto es equivocado porque formamos parte de una comunidad desde que nacemos. La participación no debería limitarse a elegir representantes, sino involucrarse en las decisiones que afectan a la comunidad escolar.