El documento analiza los modelos de educación enfocados a la comunicación y las nuevas tecnologías implementados en Chile, México y Brasil. Presenta un cuadro comparativo de los programas y proyectos de cada país. La autora concluye que la implantación exitosa de estas tecnologías en la educación requiere de un proyecto sólido con diagnóstico y capacitación del personal, seguimiento y evaluación para subsanar deficiencias.