En el siglo XIII, Europa experimentó un gran crecimiento económico y demográfico. La producción agrícola aumentó gracias a nuevas técnicas y cultivos, lo que permitió que la población creciera de 41 a 73 millones. El comercio también floreció, con dos rutas marítimas principales. Las ciudades crecieron nuevamente, atraídas por el comercio y la industria artesanal. Los gremios controlaban los oficios. Los reyes fortalecieron sus monarquías mediante el apoyo de las ciud