La política centralizadora de los Borbones en España se caracterizó por tres elementos clave: 1) Los Decretos de Nueva Planta abolieron las instituciones y fueros de los reinos de la Corona de Aragón e impusieron el modelo centralizado de gobierno de Castilla; 2) Fernando VI continuó la centralización a través de reformas administrativas como la creación de secretarías ministeriales y la división del reino en provincias gobernadas directamente desde Madrid; 3) Se implantó un sistema fiscal unificado y se iniciaron proyectos de infraestructura para