La notación científica se utiliza en química para representar cantidades extremadamente grandes o pequeñas a través de potencias de diez, facilitando su manipulación y comprensión. Esta forma de escribir números incluye una mantisa y un exponente, donde la mantisa está entre 1 y 10, y el exponente indica el número de lugares que el decimal debe desplazarse. Aunque pueden parecer irrelevantes en la vida cotidiana, son fundamentales en campos como la física y la química, donde se manejan cifras con muchos dígitos significativos.