El documento habla sobre los deportes extremos y su potencial para promover valores positivos en los jóvenes. Propone que los deportes extremos pueden usarse como herramienta educativa para luchar contra la violencia y enseñar valores como la solidaridad, el trabajo en equipo, la tolerancia y el respeto. El objetivo es implementar programas recreativos que ofrezcan estas actividades y mejoren las relaciones interpersonales a través de charlas y experiencias compartidas.