El documento aborda la importancia de la educación en medios de comunicación en un contexto globalizado, enfatizando la necesidad de desarrollar competencias críticas entre los estudiantes y proporcionar formación adecuada a los educadores. Destaca que la alfabetización mediática y el uso de nuevas tecnologías son esenciales para la cultura democrática y crítica. Además, plantea la urgencia de un enfoque intermedio frente a las corrientes de tecnofobia y tecnofilia, promoviendo un currículo que forme a los alumnos como consumidores críticos y productores de contenido.