El documento discute la necesidad de ampliar las nociones de alfabetización en las escuelas para incluir nuevos lenguajes como el audiovisual y digital. Propone que la enseñanza de la lectoescritura debería promover la expresión, apropiación de códigos, producción de textos y vinculación con la lengua y literatura de maneras creativas. También sugiere jerarquizar la oralidad, usar estrategias pedagógicas grupales e interactivas, y reconocer múltiples formas de representación y comunicación.