El documento de Sebastián Edwards señala que la educación en Chile es de pésima calidad, con graduados semiletrados y bajos niveles de comprensión lectora y conocimientos técnicos. A pesar de los esfuerzos por mejorar el sistema, se ha mantenido un debate estéril sin cambios significativos, y los resultados de la prueba PISA revelan que los estudiantes chilenos están rezagados en comparación con otros países. Se hace un llamado a reformular la discusión educativa hacia un enfoque más claro, reconociendo la importancia de la educación como un bien económico y derecho social.