Las ideas delirantes son irracionales y creídas completamente por el paciente. Surgen sin conexión con la realidad y dominan la personalidad de la persona. Las ideas deliroides surgen de procesos emocionales y son comprensibles desde el estado de ánimo de la persona, aunque sus significados sean anormales. Las ideas deliriosas nacen de alteraciones de la conciencia y son más difíciles de comprender desde la perspectiva de la persona, aunque un especialista puede entenderlas desde alteraciones afectivas.