Este documento discute la necesidad de revisar los sistemas educativos actuales para hacer frente a los desafíos del nuevo escenario. Señala que aunque los elementos que componen este nuevo escenario no son nuevos, lo que sí es nuevo es la conciencia de que configuran una nueva forma de organización social que supone un cambio radical. Argumenta que la educación será clave para neutralizar el riesgo potencial de nuevas formas de segregación y exclusión social, pero para ello los sistemas educativos tendrán que hacer frente a desafíos inéditos