El documento discute la soberanía alimentaria y la desigualdad causada por el modelo neoliberal actual. Citando al Papa Francisco, critica una economía que excluye a los pobres y defiende los mercados por encima del bienestar de las personas. Propone que los países deben centrarse en la producción local de alimentos y en políticas que apoyen a los pequeños agricultores. También habla de la necesidad de establecer marcos legales y institucionales para garantizar el derecho humano a la alimentación en Panamá.