La sociedad anónima surgió en los siglos XVII-XVIII para organizar empresas comerciales. En México se estableció legalmente en 1884 y 1889, y se rige actualmente por la Ley General de Sociedades Mercantiles de 1934. La S.A. permite la colaboración económica de muchos inversores, cada uno con responsabilidad limitada al monto de sus acciones. Se requieren al menos dos socios, un capital mínimo establecido en el contrato y el 20% del valor de las acciones debe estar exhibido.