La propuesta de formación ética se divide en dos partes: la fundamentación teórica y las orientaciones metodológicas. La fundamentación teórica aborda el desarrollo del ser humano y su comportamiento ético desde perspectivas filosóficas, psicológicas y pedagógicas, asumiendo valores como la justicia, la libertad, el respeto y la solidaridad. Las orientaciones metodológicas presentan estrategias generales y específicas por área curricular que pueden incorporarse a las sesiones de aprendizaje.