Winnicott describe el desarrollo del juego y su importancia para el desarrollo emocional del individuo. Explica que el juego ocurre en un "espacio potencial" entre el bebé y la madre, donde el niño puede explorar la realidad interna y externa. Identifica cuatro etapas del desarrollo del juego, desde la fusión inicial con el objeto hasta el juego compartido. Sostiene que el juego implica confianza y permite al niño experimentar sensaciones de control y creatividad.