La diferencia entre el positivismo y la                        confianza en el Dios soberano.                             ...
soberanía y en las promesas de su Palabra.La confianza de los proponentes del pensamiento positivo y sus parientes cer-can...
hacerlo? Dios creyó que lo que El dijo ocurriría, y así fue. Esta es la fe divina. Elcreyó en el poder de su propia confes...
dependencia y humillación.¿Acaso desconocía Pablo las “fuerzas energéticas de la fe”? ¿No tenía el apóstol larevelación de...
textos previos lo veremos claramente) de la autoridad de la iglesia en cuanto a ladisciplina y la amonestación de los rebe...
   Proverbios 3:3-8   Romanos 8:28   Hebreos 4:9-10   Salmo 23   Marcos 11:22   Hagin, Kenneth. La Fe, Cómo desatar ...
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Diferencia entre el positivismo t la confianza en dios

  1. 1. La diferencia entre el positivismo y la confianza en el Dios soberano. Por: René X. PereiraHallamos en el libro de los Proverbios la siguiente exhortación:“Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos;Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Nunca se aparten deti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tucorazón; Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de loshombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propiaprudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. Noseas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; Porque serámedicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.1"Por todos lados oímos frases como “confía en ti mismo”, “confiar en ti mismo estodo el estimulo que necesitas”, “si te propones algo y crees en ti mismo, lo lo-grarás”. Todas estas frases muy comunes en nuestros días nos estimulan a de-positar toda nuestra fe y confianza en nuestro propio potencial, en nuestrasaptitudes y capacidades. Todas ellas representan la tendencia actual que exalta elpotencial del ser humano y su fuerza o poder interno, el cual le permite lograraquello que desea y se propone. Algunos lo llevan aun más lejos al afirmar quecuando ejercemos la fe en nosotros mismos y pensamos positivamente, la ener-gía de los pensamientos activan leyes o principios sobrenaturales que operan anuestro favor. ¿Pero no es acaso el tener una actitud positiva un factor que cierta-mente influye en el éxito de un individuo? Y por otro lado, ¿no es acaso el pesim-ismo y la negatividad el peor estorbo que puede tener una persona que desea eseéxito? El estudio de la conducta humana, llamada la psicología nos habla de loimportante que es tener una actitud positiva y optimista para enfrentar los prob-lemas de la vida. ¿Pero no es eso precisamente lo que nos están diciendo los ex-ponentes del evangelio de la prosperidad y la salud, y los astrólogos y los psíqui-cos?Existe una importante diferencia entre una actitud de optimismo ante las situa-ciones de nuestra vida, y lo que hoy en día afirman los proponentes del pensami-ento positivo en sus diversas ramificaciones. Por ejemplo, desde la perspectivacristiana es bíblicamente correcto afrontar una situación difícil de manera op-timista cuando entendemos que Dios está al control de todas las circunstancias yque sin importar el curso que tome una situación, podemos estar seguros que alfinal todo obrará para bien para los que aman a Dios2. El creyente que ha entradoespiritualmente hablando, al reposo de Dios3 puede descansar y mantener la pazaún en situaciones difíciles porque sabe que no está solo y que Dios le acompañaen todo momento. Es la misma actitud “positiva” que el salmista David expresócuando escribió: “aunque ante en valle de sombra de muerte, no temeré malalguno porque tú estarás conmigo. Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.4"Es una confianza que se apoya en la certeza de la presencia de Dios, en su
  2. 2. soberanía y en las promesas de su Palabra.La confianza de los proponentes del pensamiento positivo y sus parientes cer-canos, los creyentes en la “súper fe”, descansa, no en estos tres aspectos, sino enla infalibilidad de las leyes de la confesión positiva. En otros términos, es confiaren el poder de la confesión y los decretos verbales. La confianza termina siendodepositada en el potencial espiritual que supuestamente el individuo posee, y noen el Dios soberano que tiene todo mi futuro en sus manos y en quien puedo des-cansar sin temor alguno. El llamado “Evangelio de la Prosperidad” no es otra cosaque una copia exacta de las enseñanzas metafísicas y nuevaeristas de HelenaBlavatsky, William Kenyon, Alice Bailey, y Mary Baker Eddie.La distorsión del principio bíblico de la fe.El individuo que acepta estas enseñanzas, aprende que todo lo bueno y lo maloque le sucede tiene origen en su pensamiento y en su palabra. Como su ser esesencialmente divino y es un pequeño dios, sus decretos desencadenan todaclase de acciones positivas y negativas. Este es el principio del retorno: lo queuno declara o piensa, eventualmente regresa; sea bueno o malo. No hay nadamoral o ético en este principio. Es simplemente una ley impersonal que el ser hu-mano debe aprender a manejar. ¿Dónde es depositada la confianza? En el yo in-terior, en su “potencial ilimitado”, y en las leyes espirituales que operan en el uni-verso.Lamentablemente esta doctrina es la que está siendo enseñada y promovida aúnen los círculos evangélicos. En lugar de acercar al creyente a Dios y a la depend-encia absoluta a El, termina alejando a la persona de la verdadera esencia divina.Se llega a aceptar la idea de que podemos tener el mismo poder creador de Dioscuando operamos en el mismo plano espiritual en que El opera. Es un poder quese puede desatar cuando se aprende a manejar ciertas leyes o principios espir-ituales. Por eso interpretan el texto “tened fe en Dios”5 como “tened la fe deDios”. Como dice Kenneth Hagin6, el llamado “padre del movimiento de laprosperidad”, primero Dios creó las leyes espirituales de la fe, y entonces utilizóesas mismas leyes para crear el universo.Todo esto resulta sumamente apetecible para una cultura (como la nuestra), quedesesperadamente busca poder. Pero la Palabra de Dios apunta hacia un ladototalmente distinto. Fe es la confianza del hijo de Dios hacia su Padre celestial. Lapregunta es ¿cuál es la naturaleza de la fe y cómo esta debe ejercerse? Los de-fensores del pensamiento positivo cristianizado, la “Super Fe”, responden a estapregunta empleando Hebreos 11:3, “Por la fe entendemos haber sido constituidoel universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo queno se veía.” Para ilustrar lo que llaman la fuerza activa de la fe, Kenneth Cooplandexplica lo siguiente: “El universo y las fuerzas que lo gobiernan fueron creadaspor el poder de la fe, una fuerza espiritual. Dios, que es espíritu, creó toda lamateria por el poder de su fe”. Otro predicador (Hagin) afirma: “¿Cómo Dios pudo
  3. 3. hacerlo? Dios creyó que lo que El dijo ocurriría, y así fue. Esta es la fe divina. Elcreyó en el poder de su propia confesión.8”Aquí nos hallamos ante una mala interpretación del texto, lo que nos muestracómo estas personas no vacilan en torcer y estirar los textos bíblicos para sosten-er sus posturas. En la interpretación que hacen de Hebreos 11:3 se asume er-róneamente que Dios por medio de su fe creó el universo. Pero el escritor de Heb-reos no le está atribuyendo fe a Dios. El lo que está diciendo es: “Por la fe enten-demos...” En otras palabras, nosotros los creyentes, por la fe es que podemos en-tender que Dios fue el creador de las cosas visibles, por medio de su mandato. Esalgo totalmente diferente. Por causa de esta mala interpretación de Hebreos11:3, la fe es vista por muchos como una fuerza que es activada por la palabrahablada para crear realidades específicas.¿Pero cómo nos es presentada la fe en las Escrituras? Hebreos 11:6 dice: “porquees necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonadorde los que le buscan.” Vemos que aquí el apóstol está hablando de la fe, pero unafe centrada en una Persona: Dios. Notamos entonces que el concepto de la fe, enla Biblia, envuelve una Persona como su objeto. No una mera creencia en la exist-encia de Dios, sino el buscarle de todo corazón, como indica más adelante. Es porende, una fe que descansa en una Persona (Dios) y no en una energía creadoraimpersonal que podemos manejar si aprendemos cómo hacerlo.En Mateo 8 tenemos la historia del centurión romano que se acercó a Jesúsrogándole que sanara a su criado. Cuando Jesús le indicó que iría a casa de estesoldado, éste le respondió, “Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo;solamente dí la palabra, y mi criado sanará.” Este hombre conocía unos aspectosbien específicos acerca de Jesús. ¿Pero qué era lo que él creía? ¿Acaso creía queJesús tenía fe suficiente para decir una palabra y que sanara el criado? En elverso 9 vemos qué era lo que entendía el centurión. “Porque también yo soyhombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, yva; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.”El centurión se refirió a la autoridad de Jesús. El entendía que Jesús tenía elpoder y la autoridad para sanar, y porque creía eso, fue capaz de confiar en laPersona de Cristo, reconociendo que no era necesaria su presencia corporal en sucasa para que sanara aquél hombre. ¡Esta es la verdadera fe que nos muestra laPalabra! Una fe que depende directamente de la autoridad y la soberanía de Dios,no necesariamente en los deseos de nuestro corazón. El apóstol Pablo, cuando lepidió al Señor en tres ocasiones que le quitara el aguijón que le atormentaba ensu carne (no sabemos con certeza lo que era, pero seguramente Pablo padecía dealguna condición de salud por las referencias en otras cartas), El le contestó“bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. Sea cualfuere aquél aguijón, lo importante aquí es que la voluntad de Dios prevaleciósobre la voluntad y el deseo de Pablo. En el plan soberano de Cristo, aquélaguijón era un medio eficaz para el crecimiento espiritual del apóstol y su total
  4. 4. dependencia y humillación.¿Acaso desconocía Pablo las “fuerzas energéticas de la fe”? ¿No tenía el apóstol larevelación de las leyes espirituales de la confesión positiva? ¿Por qué no recurrióa ellas para librarse de aquél aguijón? Contrario a lo que algunos enseñan porahí, se requiere más fe para aceptar la voluntad de Dios aún cuando esa voluntadno sea de nuestro completo agrado, que para cambiar las circunstancias anuestro favor (cosa que no podemos realizar por nosotros mismos). La Escrituraestá repleta de claros ejemplos de circunstancias desfavorables que sufrieron lossiervos de Dios, y tuvieron que enfrentar. Los héroes de la fe de Hebreos 11 tam-bién sufrieron vituperios, pobreza, rechazo, persecución y hasta la muerte; y al-canzaron buen testimonio de la fe, aunque no recibieron en esta tierra lo pro-metido, proveyendo Dios algo mejor para ellos.La fe que promulga el Evangelio de la Prosperidad (que es la misma fe energéticade la Nueva Era), es una fe que parece impresionar pero es sumamente floja. Esuna fe que sólo acepta y tolera las cosas favorables. Las personas que ostentanesta falsa fe, no están preparadas para soportar las adversidades inherentes aeste mundo imperfecto. Se desmoronan porque son incapaces de resistir laspruebas y ver las adversidades dentro del plan perfecto de Dios. Aquellos quedescansan en la soberanía de Dios y en su Palabra, también tendrán que pasarpor tribulaciones, pero estarán más capacitados para encarar los momentos difí-ciles, porque saben que a los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien.La palabra “todas las cosas” no excluye a ninguna. Cuando Dios tiene el control,podemos confiar en que las cosas “negativas” tienen un propósito bueno, aunquepor el momento no lo podamos entender. El justo Job entendió esta verdadespiritual a tal grado que habiendo pasado por tan graves circunstancias, no pecócontra Dios ni le atribuyó despropósito alguno.La Ley de “atar y desatar”Otro principio que ha sido sumamente abusado y distorsionado por muchoslíderes del pueblo evangélico es lo que identifican como la ley de atar y desatar.Basados en una incorrecta interpretación de Mateo 18:18 que dice: “De cierto osdigo que todo lo que atéis en la tierra será atado en el cielo; y todo lo que desa-téis en la tierra será desatado en el cielo.”, afirman los seguidores de la “Súper fe”que Cristo en ese momento se comprometió a respaldar y a cumplir con todoaquello que su iglesia decretara y ordenara en la tierra. El “apóstol” (?) RodolfoFont del ministerio Fuente de Agua Viva (FAV), en uno de sus escritos en elperiódico „La Nueva Conciencia‟ nos dice: “Los cristianos desconocen que tienenen su boca en poder de decretar, tanto lo positivo, como lo negativo sobre susvidas y los que le rodean. Ese poder viene como consecuencia de la promesa quehizo Cristo de que todo aquello que sus hijos ataran en la tierra, sería igualmenteatado en los cielos...12” Aparentemente el pastor Font desconoce que lo que estáenseñando proviene del ámbito de la brujería y el ocultismo, y jamás fue lo queCristo quiso enseñar en esta porción bíblica. Jesús estaba hablando (si leemos los
  5. 5. textos previos lo veremos claramente) de la autoridad de la iglesia en cuanto a ladisciplina y la amonestación de los rebeldes. Cuando la iglesia disciplina siguiendolos principios sanos de la Palabra, está respaldada por Dios. Ahí no hablaabsolutamente nada de que todo lo que la iglesia decrete en la tierra, serátambién decretado en el cielo. En el campo del ocultismo existe el principio de losdecretos. De ahí la creencia en los maleficios, maldiciones y conjuros. También enlas religiones orientales se practican los “mantras” que son unos cánticosrepetitivos destinados a liberar energía espiritual. La idea es que lo que decimoscon nuestros labios nos regresa como bendición o como maldición, dependiendode cómo fue dicho.La Palabra sí nos enseña a utilizar nuestra lengua para bendecir y edificar. Efesios4:29 nos dice: “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la quesea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.” Tam-bién Colosenses 4:6 nos enseña diciendo: “Sea vuestra palabra siempre con gra-cia, sazonada con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada uno.” Final-mente la epístola de Santiago 3:6 “Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad.La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, einflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.” Entodos estos textos vemos claramente cuál es la verdadera exhortación conrelación al uso correcto de nuestra boca o nuestra lengua: ser de edificación ybendición al que nos escucha, responder adecuadamente a cada persona, y evitarcontaminarnos con una lengua fuera de control. El único poder que tiene nuestralengua es de edificar o lastimar a otras personas. El Señor nos dice que si lepertenecemos a él, no podemos por un lado bendecirle con nuestros labios, ymaldecir a los hombres con esa misma boca con que le alabamos. El pretenderatribuirle un poder sobrenatural a los decretos y confesiones de los cristianos, detal manera que Dios no se mueve si no damos la orden, es una verdadera afrentaa su soberanía y una mala interpretación de la verdad bíblica.Es menester tomar conciencia con relación a lo que está ocurriendo dentro delpueblo de Dios. Muchos líderes religiosos están redefiniendo sutilmente conceptosy doctrinas de tal manera que adquieren un sentido muy distinto al que fue reve-lado en la Palabra. Bajo supuestas revelaciones y comunicaciones divinas, se pro-pagan grandes disparates doctrinales. El creyente que no esté instruido y funda-mentado en la Escritura, no se dará cuenta que poco a poco cae en las redes delpensamiento místico nuevaerista, y abandona la fe cristiana. Verdaderamenteresulta más apetecible a nuestra cultura sedienta de poder, el presentar la fecomo el poder de decretar y activar la energía espiritual que obrará a mi favor, yno como esa dependencia, confianza y descanso en el Dios que todo lo tiene bajosu control y actúa conforme al designio de su voluntad. En el primero, el serhumano posee el dominio, el poder. En el segundo, el poder está en Dios, y élactuará como él quiere. ¿Habrá algún resultado positivo cuando el hombre optapor jugar a ser Dios?Notas
  6. 6.  Proverbios 3:3-8 Romanos 8:28 Hebreos 4:9-10 Salmo 23 Marcos 11:22 Hagin, Kenneth. La Fe, Cómo desatar su fe, p. 21. Coopland, Kenneth. The Face of Prosperity, p. 16. Hagin, Kenneth, The God-kind of Faith, p. 18. 2 Corintios 12:7-10 Romanos 8:28 Job 1:22 Font, Rodolfo. Periódico La Nueva Conciencia, noviembre 1997, p.9.

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