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Cataluña en la democracia

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Cataluña durante la etapa democrática

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Cataluña en la democracia

  1. 1. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 1 CATALUÑA EN LA ESPAÑA DEMOCRÁTICA 3. LA DEMOCRACIA SE INSTALA EN ESPAÑA Y CATALUÑA La singularidad de la nación catalana, la cual tiene su propio ámbito territorial, se fundamenta en la voluntad colectiva de ser, su identidad cultural y el catalán como lengua común de nuestro país. Asamblea Nacional Catalana Dinámica centralista-autonomista en el nuevo Estado A finales del franquismo estaba claro para amplios sectores de población la necesidad de una descentralización, acercar las decisiones a la ciudadanía, mayor poder a lo local, y regional, que permitiera desarrollos mas armónicos y equilibrados, pero no existía conciencia nacional en las reivindicaciones salvo en Cataluña, y País Vasco en menor medida, aunque mayor violencia. En todo caso las luchas en esos territorios lograron estatutos con la mirada puesta en los anteriores de 1932 y 1936, los nuevos no fueron inferiores en derechos a los referentes, y en aquellos momentos parecían colmar las aspiraciones mayoritarias de sus pueblos y representantes políticos. Las luchas desarrolladas lo serán masivamente contra la dictadura, genéricamente, por la democracia la mayoría de ellas, por la revolución algunas pocas –otra cuestión es qué revolución tenía cada cual en la cabeza-. Las luchas, mayoritariamente no eran por una República Federal, ni siquiera por un Estado de las autonomías como quedó, aquellas movilizaciones tenían mucho de anti-represivas, anti-dictadura, por la mejora de condiciones de vida y trabajo, mejoras en los barrios, construcción de escuelas y ambulatorios, dotación de servicios de transportes, asfaltado y parques, derechos laborales, libertad sindical y política, libertad de organización, manifestación y expresión, luchas feministas, divorcio, aborto, derechos para las mujeres en plano de igualdad laboral y jurídica, contratar, abrir cuentas, crear empresas... Nadie puede explicar razonablemente la existencia de todas las autonomías actuales, algunas como Asturias, Cantabria, La Rioja, tan extremas en población y territorio con el resto, o la propia creación autonómica de Madrid. La descentralización a lo municipal quedó pronto atascada, tarea pendiente, incluso de definir la dimensión qué debería tener lo local para ser eficaz, o sostenible diríamos hoy -8.118 ayuntamientos no parece que sea sostenible, más de la mitad de los cuales tienen menos de 1.000 habitantes, solo hay 400 por encima de 20.000 habitantes, cifra que consideran muchos urbanistas como adecuada para dar vida propia sostenible a una ciudad-. El empuje regionalista centró todas las fuerzas contra el centralismo.
  2. 2. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 2 Existía una conciencia antiespañola generada por la carcunda, el carnet de español, la historia, los símbolos, se los apropiaron los ganadores de la guerra y larga postguerra, lo cual generó un amplio sentimiento de rechazo a los mismos. Eran los costes de una política de exclusión, más de la mitad de los españoles habían sido excluidos de una empresa común, de una historia común. Éramos apátridas, no sentíamos como propia la historia que nos habían contado y no se defendía lo nacional opuesto a los nacionalismos periféricos, aquella imagen española no era defendible -es un problema irresuelto hoy día- la palabra España era impronunciable como nación de los españoles, las reminiscencias franquistas la dotaban de un contenido no aceptado, Estado español era el término utilizado en revistas y escritos para encajar las naciones que lo conformaban. La paradoja era que muchas personas en ámbitos no derechistas, sin dar partida de nacimiento a la nación española, reconocían la nación catalana, la vasca, la gallega… esta dinámica continuará y hoy muchos individuos negarán la existencia de las naciones hasta el XIX, pero aceptarán sin pestañear los postulados secesionistas que se refieren a la independencia nacional. Todo se mezclará y así parecerá que España no hubiera existido nunca como colectivo social, al tiempo que se le opone la existencia de Cataluña, mientras tanto los extranjeros verán preferentemente España, y serán visibles señas de identidad y marcas españolas por Europa y América, desde el siglo XV. En aquellos años, surgieron regionalismos por todas partes, todos querían independizarse de España como si ésta fuera un invento de Franco. Apoyados en grandes movilizaciones obreras, estudiantiles y de barrios, élites territoriales, empresarios regionales y políticos locales vieron la posibilidad de ocupar parcelas de poder, por lo que fueron colando sentimientos nacionalistas donde no los había y España se llenó de ellos, apoyados por partidos con miedo a quedar marginados de aquellas mareas, incluidos algunos de extrema izquierda –no todos, el marxismo no potenciaba aquellas historias-. Las elecciones fueron cribando fuerzas desde el principio, manteniendo en País Vasco y Cataluña un cierto peso los partidos nacionalistas moderados, Galicia un poco menos y prácticamente inexistentes en el resto, aunque aumentaron con el paso del tiempo los sentimientos autonomistas en todas partes, creándose la figura de los barones regionales en todos los partidos. El caso es que durante todo este tiempo nos hemos dedicado a crear sentimientos locales, y seguimos sin tener una historia de la historia colectiva, un relato aceptado mayoritariamente por los españoles, con el cual podamos sentirnos orgullosos, al menos, cómodos, y susceptible de enfrentar a los discursos periféricos y localistas, para lo cual debe ser suficientemente fuerte y popular. En 1988 Francisco Alvira Martín y José García López publicaron ‘Los españoles y las Autonomías’ en Papeles de Economía Española, FIES 35/1988 que recoge estudios sobre el tema, y del que publican los siguientes datos: Los cuadros sintetizan la evolución del conflicto centralismo-autonomismo entre 1987- 1976, 10 años de transición, en cuanto a Evolución de aspiraciones políticas regionalistas, destacan Cataluña y País Vasco sobre el resto en valores muy superiores a la media, interesante ver la evolución al alza de todas las reflejadas, menos Galicia, a destacar por ser el motivo de este trabajo Cataluña, quien parece que en aquellos momentos se colmaban sus aspiraciones con el Estatuto de 1976 y la subida del País Vasco y posterior retroceso. En general había aspiraciones descentralizadoras aunque no interpretadas como autonomistas, tendencias ambas en dirección opuesta que se irán consolidando con el tiempo, con mayor caída del centralismo que aumento del autonomismo. A destacar en el caso catalán, los valores de independencia entre el 6% y 15%, como más alto de la década, sensiblemente inferiores a los mostrados por los defensores del centralismo.
  3. 3. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 3 Seguimos sin tener claro qué tipo de estado resolvería mejor nuestros problemas, por la diversidad de intereses cruzados, en el que sería insensato pensar que predominan mayoritariamente los independentistas. En aquellos momentos todo parecía más difícil, y se consiguió una solución que funcionó 35 años, sin tener la experiencia del desarrollo autonómico que hoy tenemos para poder juzgarlo, sabemos que no fue desarrollado todo lo que podría haber sido, por ejemplo, el Senado era una necesidad. Hoy debería ser más sencillo que entonces encontrar salidas, que para ser posibles y efectivas deberían sumar amplios consensos, lo cual implica ceder por todas partes. Del estudio citado anteriormente dos aspectos que destacan en las comunidades autonomistas; uno, el previsible aumento de sentimientos nacionalistas apoyado en el refuerzo de las señas de identidad, y dos, que País Vasco y Cataluña, tienen muy alta proporción de residentes procedentes de otras regiones, 47% y 40% respectivamente, -Madrid 56%-, por las migraciones de décadas anteriores -y protagonistas del desarrollo de las mismas- lo cual acrecienta la posibilidad de rupturas internas en procesos secesionistas con pueblos tan heterogéneos. Existen tendencias descalificadoras de la Transición, arropadas en los errores, el desgaste producido y la grave crisis política y económica, a cada individuo le parecen la justificación a las ideas que soñara o defendiera en la juventud y que nunca llegaron a plasmarse en realidades, entre otras razones por ser rechazadas en su momento por amplias mayorías de ciudadanos. Sería insensato pretender que todas las posturas estuvieran unidas en torno a objetivos comunes, las desavenencias lo son por múltiples motivos en múltiples grupos de intereses contrapuestos, así lo que unos quisieran mas centralizado otros lo quisieran con mayor autonomía o independiente, lo
  4. 4. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 4 que unos quisieran rojo, otros más azul, las diversas fuerzas existentes no consiguen suficientes voluntades como para imponer su criterio anulando el resto. En el tema autonómico, muchas cosas fueron construidas sin planes precisos, quienes lo tenían más claro eran los vascos y catalanes, miraban a la situación de la República, la reivindicación catalana fue el Estatuto del 32. La situación ahora, con los logros del actual Estatuto mejoran aquella referencia, pero otra vez los cambios en la correlación de fuerzas lo orillan como inservible, respecto al conjunto autonómico hay enormes cambios respecto a los ideales recogidos en primitivos documentos y congresos de todos los partidos, las prisas y la variante modificación de fuerzas provocadas por los movimientos sociales determinaron el resultado. La construcción de la democracia y la integración europea ajustaron aquel Estado, que hoy se desajusta por la crisis que está provocando el desvanecimiento de la democracia representativa. No es tanto un problema ideológico, o de proyectos ideales, ni siquiera de estrategias de largo plazo, sino un problema de funcionamiento, de ley electoral y partidos y de justicia rápida, que permitieran abordar los problemas con otros mimbres. Los cambios profundos solo serán posibles con amplias mayorías que los sustenten, lo cual es dificilísimo en un país tan diverso y plural como éste, cuya mayor fuerza aproximadamente un tercio, lo representaría tanto en fuerza como en poder electoral en la medida que lo concentra la derecha del PP, puede contener dentro desde opciones de extrema derecha, pasando por la derechona, hasta llegar a los conservadores homologables con derechas europeas y cercanos al centro. Un tercio lo representarían las fuerzas de izquierdas, rojas, verdes, malvas, ácratas, abstencionistas, y nunca con esa fuerza electoral debido a su dispersión. El otro tercio puede estar entre todos los nacionalismos periféricos, nada que ver unos con otros. El problema como siempre será pensar en lo que usted quiere y considerar lo que quiere el resto. --------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ‘’Que la mayor parte de todas esas tradiciones ancestrales fueran inventadas, como en el resto de Europa, hacia la segunda mitad del siglo XIX, cuando no ya bien entrado el XX, no tiene ninguna importancia. Lo que algún historiador llama ‘el envejecimiento del presente’ responde a una idea halagadora del tiempo que permite sufrir siempre como recién recibidos agravios que, si fueron ciertos, los padecieron otros hace siglos: pero también celebrar como propios, y envanecerse de ellos, logros o aciertos de desconocidos que llevan muertos miles de años, y que sin embargo forman parte de ese nosotros entre publicitario y místico del narcisismo colectivo. ’’ Antonio Muñoz Molina ‘Todo lo que era sólido’ Seix Barral.
  5. 5. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 5 La política en transición, primeros años de democracia El encaje nacional vasco y catalán, quedó diluido en el conjunto de nacionalidades y regiones que conformaron el Estado de las Autonomías, la fórmula del café para todos, ha sido interpretada recientemente como una reducción de la particularidad de Cataluña. A pesar de lo cual durante 30 años el estado autonómico construido con bastante aportación catalana funcionó apoyado en la decisión de amplias mayorías catalanas, hoy llamadas unionistas, -nacionalistas y españolistas constitucionales- que dejaban en franca minoría las opciones independentistas, en muy diversas votaciones, tanto generales, como autonómicas, o referéndum de estatutos y constitucional. Durante aquellos tiempos el independentismo no tuvo peso suficiente comparado con los nacionalistas que defendieron la opción constitucional y autonómica, por lo que poco se puede demostrar acerca de su posible represión. Escribe Juliá en el libro citado que en el pleno del Congreso celebrado el 4 de julio de 1978, en el debate sobre el artículo 2 de la Constitución, Jordi Pujol interviene y al referirse a ‘nacionalidad’ recuerda que fue la minoría catalana ‘la que introdujo en su día ese término y luego lo ha defendido haciendo de él un punto esencial, absolutamente básico en su política en materia constitucional y, en general, en su política consensual’ Constitución española. Artículo 2 La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas. En todo caso, es al calor de la Constitución, del estado autonómico, de sus instituciones, de la tolerancia lingüística e identitaria, y al empuje del desarrollo económico de los últimos 50 años, como ha crecido el sentimiento independentista, que representaba durante el período democrático en torno a un 15% de la población, según las diferentes y periódicas encuestas, sentimiento fuertemente asentado entre las élites dirigentes, y aumentando en los últimos tiempos y extendido entre amplias capas de población tras la sentencia sobre el Estatut y la repercusión de la profunda crisis económica. Hay que repetirlo, porque la evidencia tiende a ocultarse; no ha existido un Estado español en democracia luchando contra el secesionismo tratando de impedir la independencia de Cataluña, sencillamente porque no ha existido un pueblo que la pidiera masivamente. Es ahora, cuando existen mayorías soberanistas de alrededor del 50%. En 1977, antes de aprobarse la Constitución, el Gobierno Suarez restablece la Generalitat, regresando el presidente Tarradellas del exilio. El Estatuto de Autonomía se aprueba en 1979, y celebran elecciones autonómicas en marzo de 1980. El Estatuto de 2006 queda refrendado por menos votantes e inferior respaldo aprobatorio al Estatuto de 1979. Los datos están tomados de la Generalitat. Las decisiones que toman los catalanes refrendadas en las urnas, en los primeros años de la democracia son las siguientes: Referéndum para la Reforma Política 1976. Votan 74%, Sí 93% Constitución 1978. Votan 68%. Sí 90% Estatuto 1979. Votan 60%. Sí 88% Estatuto 2006. Votan 49%. Sí 73%.
  6. 6. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 6 Elecciones al Parlamento de Cataluña 1980 Nom del partit Vots % Diputats Convergència i Unió 752.943 27,83 43 Partit dels Socialistes de Catalunya-PSOE 606.717 22,43 33 Partit Socialista Unificat de Catalunya 507.753 18,77 25 Centristes de Catalunya-UCD 286.922 10,61 18 Esquerra Republicana de Catalunya 240.871 8,9 14 Partido Socialista de Andalucía-Partido Andaluz 71.841 2,66 2 Solidaritat Catalana 64.004 2,37 0 Nacionalistes d'Esquerra 44.798 1,66 0 Unitat Popular del Socialisme C.U.P.S. 33.086 1,22 0 Fuerza Nueva 27.807 1,03 0 Elecciones al Parlamento de Cataluña 1984 Nombre del partido Votos % Diputados CiU 1.346.729 46,8 72 Partido de los Socialistas de Cataluña-PSOE 866.281 30,11 41 Alianza Popular-Partido Demócrata Popular-U.Libe 221.601 7,7 11 Partido Socialista Unificado de Cataluña 160.581 5,58 6 Izquierda Republicana de Cataluña 126.943 4,41 5 Partido de los Comunistas de Cataluña 68.836 2,39 0 CE Entesa de la Izquierda Catalana 35.937 1,25 0 ----------------------------------------------------------------- Elecciones al Parlamento de Cataluña 1988 Nom del partit Vots % Diputats Convergència i Unió 1.232.514 45,72 69 Partit dels Socialistes de Catalunya-PSOE 802.828 29,78 42 Iniciativa per Catalunya 209.211 7,76 9 Alianza Popular 143.241 5,31 6 Esquerra Republicana de Catalunya 111.647 4,14 6 Centre Democràtic i Social 103.351 3,83 3 --------------------------------------------------------------------------------------------- Resultados de la Generalitat, cribados con votos obtenidos por encima del 1%. El pueblo catalán constituye, de una manera pura y simple, una nación ocupada. Una nación ocupada en la que han sido arrebatados todos los derechos nacionales. Félix Cucurull (1919 - 1996)
  7. 7. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 7 La economía en transición, deja ver una Cataluña muy rica ‘Las cuatro Españas económicas y la solidaridad regional’ Julio Alcaide Inchausti. Papeles de Economía Española. Num 34, 1988. (Refleja la mitad del cuadro original) El cuadro presenta el potencial de cada región, por habitante, en porcentaje sobre la media española y su evolución desde finales del franquismo 1973 y transición hasta 1985. A finales del franquismo antes de la crisis del petróleo, año 1973, los extremos hacia abajo de la media, indican que la pobreza se asienta en Extremadura, Galicia, Andalucía, las Castillas, Murcia y Canarias. En el extremo superior Baleares, País Vasco, Cataluña y Madrid, el resto de Comunidades cercanas a la media. En 1973 no se reflejaba la crisis del petróleo de un año después ni la posterior del 79, ni el proceso de reconversión industrial, visibles en 1985 en todo el conjunto particularmente con la caída de la cornisa Cantábrica, incluido País Vasco, la única de ellas que posteriormente remontaría para situarse en cabeza nuevamente, no así Asturias y Cantabria que siguen hundidas. Baleares y Madrid sortearon mejor aquellos años que afectaron más a sectores industriales que a servicios y sigue destacando entre las ricas Cataluña, manteniéndose por encima de la media Aragón, Navarra y La Rioja, que mostraban el crecimiento del corredor del Ebro. En la democracia el desarrollo económico se desplazará a Levante, el corredor del Ebro e islotes de Madrid, Valladolid y el eje occidental de Andalucía, posteriormente la revolución de los plásticos en la zona oriental. A pesar de la reducción de los extremos de pobreza y el crecimiento de todas las Comunidades Autónomas en convergencia con Europa, -convergencia que parece estancada- la España interior queda sometida al estancamiento mientras se prioriza Levante, resaltando una de las contradicciones de este periodo democrático. Un estado debe tener en la cabeza el equilibrio territorial global y vascular inversiones y atención hacia el interior y el Atlántico para mantener un cierto grado de equidad en el conjunto nacional. A pesar de la mayor rentabilidad económica del capital en el corredor Mediterráneo, como una y otra vez se encargan de defender los catalanes, y resto de afectados, un país no puede abandonar y vaciar la mitad de sus territorios favoreciendo siempre la otra mitad, esperando que la redistribución fiscal compense equitativamente lo que, política, social, moral, sostenible y democráticamente no es justo.
  8. 8. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 8 Una de las conclusiones del debate, sale beneficiado Madrid, quien es cierto concentra mayores atenciones que Cataluña, -ambos mayores que el resto- pero no exclusivamente para confrontarla, no es posible cerrar los ojos a lo que representa su mayor atención económica y política, también en punto de atracción de inversiones privadas por su masa crítica concentrada que le dota de extraordinaria capacidad económica, también influye en cuanto sirve para sujetar y vascular en cierta medida hacia la España interior parte del desarrollo económico y social que se escapa al Mediterráneo. Hubo momentos pasados en los que quizás no fuera fácilmente justificable en términos de rentabilidad exclusivamente económica dedicar recursos a las zonas deprimidas, pero sin duda han existido poderes políticos del eje del Ebro y Mediterráneo que impulsaron inversiones y atenciones públicas a sus territorios en bastante mayor medida de las que globalmente requería las atenciones al conjunto de España. Hoy no podría defenderse la mayor atención de recursos al Mediterráneo y quedarse tan tranquilo sin destacar su injusticia e inequidad, apoyar los intereses de los nacionalismos de Levante supone olvidar las zonas del interior y el Atlántico, incluyendo el Cantábrico. Durante el franquismo y la democracia ingentes recursos fueron destinados a Levante en detrimento de otras zonas de España, no es cierto que su alto nivel de desarrollo, exclusivamente sea debido a sus capacidades superiores, como insisten desde su propaganda. Estos aspectos de los intereses del conjunto nacional deben considerarse formando parte del debate que enfrenta de antiguo centralismo y autonomismo, y del España-Cataluña que contiene el anterior. Cierto que la capacidad de inversión privada es superior a la pública, cierto que resultará difícil torcer la comodidad, tradición, o tendencias de rentabilidad que marca la economía pero la política puede y debe influir en el ordenamiento territorial de un país. El INI franquista, suponía un peso del 10% del PIB industrial nacional, enorme capacidad de influencia podría haberse desarrollado para apuntalar más el interior. Lo que enseñan los datos es que Cataluña salió reforzada del franquismo y no otras regiones del interior, salvo Madrid. La configuración del país ha sido producto de voluntades para crecer más en una dirección que otra, la distribución de poderes ha propiciado cosas difícilmente justificables. No tiene sentido un país desertizado desaprovechando recursos y capital humano llevados a otros territorios; no tiene sentido desperdiciar capital humano que emigra al exterior; no tiene sentido una concentración monumental de habitantes y recursos en un pequeño territorio como Madrid, cuya aglomeración puede hacer ineficiente y poco sostenible su desarrollo. No tiene sentido que las discusiones sobre ejes ferroviarios priorizando el Mediterráneo, se miren solamente en términos de rentabilidad económica a corto plazo, y política de atención al catalanismo. La línea a Sevilla y Sur, tenía carga política y social de conexión y comunicación nacional, como la tiene la gallega, otra cosa es que la decisión fuera la tecnología de alta velocidad cuando podría haber sido gran velocidad sin saltar el escalón de costes que requieren las actuales líneas, igual a lo desarrollado en otros países europeos. No tiene sentido que los corredores marítimos del Cantábrico no se impulsen; no tiene sentido que en plena época de internet no haya impulsos públicos precisos, localizados en el interior, o en sectores de energías renovables, medioambientales, industriales etc. etc.
  9. 9. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 9 ‘Las disparidades sociales regionales’, Andrés Sanz y Manuel Terán. Papeles de Economía Española 34, 1988. En ‘Las disparidades sociales regionales’, Andrés Sanz y Manuel Terán, Papeles de Economía Española 34, 1988. FIES, analizan treinta indicadores sociales sintéticos sobre nivel de vida, dejando fuera indicadores de lujo por lo que al ser los utilizados de general acceso, deberían registrar una tendencia hacia la homogeneización; no comprenden la totalidad del fenómeno ya que deja fuera indicadores económicos relativos a producción, valor añadido, renta. En el trabajo citado, reseñan que en general, desde 1964 a 1981 hay 10 comunidades que han mantenido un nivel de desarrollo social superior a la media, destacan como grupo de cabeza Madrid, País Vasco, Cataluña y Navarra, habiendo otras siete comunidades por debajo de la media, con nivel inferior, sin apenas alteraciones en el orden de cabeza y cola durante esos quince años. Otro indicador sobre calidad de vida que estudian, son los medios sanitarios, médicos, farmacéuticos, odontólogos, ATS, camas hospitalarias y psiquiátricas, en todos ellos Cataluña por encima de la media española. El estudio además permite ver la distancia que a comienzos de los años ochenta tenía España respecto del conjunto europeo. Respecto a Educación y Cultura, indica que, para 1981, la población con estudios medios y superiores era mayor en Madrid, País Vasco, Navarra y Cataluña, y las tasas de escolaridad de 14 a 17 años más altas coinciden con las anteriores, añadiendo Cantabria, Asturias y Castilla León; en cuanto a Vivienda es representativo de las diferentes de condiciones de vida regionales, los hogares sin agua corriente todavía existen en Extremadura, le siguen en este índice de pobreza particular, Baleares, Castilla La Mancha y Galicia, en el caso de viviendas sin servicio de higiene –wc- vuelven a destacar su pobreza Extremadura, Galicia y las dos Castillas y a poca distancia Andalucía. Viviendas con menos cuartos de baño, vuelven a mostrar las comunidades citadas, y a la inversa las mejor dotadas Madrid, Cataluña y Navarra. En equipamiento del hogar, volverá a destacar Cataluña, por encima de la media, respecto a hogares con TV, lavadora automática, frigorífico, teléfono, automóvil y consumo de electricidad doméstica.
  10. 10. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 10 ‘Las disparidades sociales regionales’, Andrés Sanz y Manuel Terán. Papeles de Economía Española 34, 1988. Al final de este apartado unas preguntas deben hacerse los lectores: ¿en qué lugar y época habrán visto los secesionistas y quienes les apoyan, que una colonia tenga mejor calidad de vida que la metrópoli? ¿en una colonia existen los ciudadanos, personas que votan y deciden Parlament, Gobierno y leyes? ¿tiene derecho un estado moderno a cobrar mayores impuestos a las personas que mejor viven? ¿Acaso un estado con mínimas pretensiones de social, no debe recaudar más impuestos de los individuos que mejor calidad de vida tienen? Pero, recaudar más impuestos de quienes viven mejor solo tiene sentido si es para redistribuirlos a quienes viven peor. Los argumentarios independentistas defienden que los impuestos deben ser revertidos a los mismos que los pagan, entonces, ¿para qué cobrar más a los que más tienen, si luego hay que devolvérselo? La riqueza de Cataluña se ha hecho gracias a la iniciativa, el talento innovador y el esfuerzo de todos los catalanes Asamblea Nacional Catalana
  11. 11. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 11 Última decena del siglo XX. Cataluña. Riqueza y poder político Terminado el franquismo una de las regiones más ricas de España y Europa era Cataluña, los catalanes tenían mayor calidad de vida que el resto de los españoles, y así continuó durante la democracia. En el apartado anterior vimos diversos indicadores sintéticos que medían la alta calidad de vida de los habitantes de una imaginaria colonia catalanista, superior a la disfrutada por la supuesta metrópoli, -¿se imaginan las colonias inglesas con casas y entornos culturales, sanitarios, etc. mejores que en Gran Bretaña?- Ahora insistiremos en datos económicos, que desmientan ese supuesto tan extendido en la propaganda catalana a favor de la independencia, asumido sin pestañear por demasiadas personas. Durante la consolidación de la democracia en España una de las regiones más favorecidas fue Cataluña, figurando siempre en cabeza de todas las cifras sobre desarrollo económico, de hecho una de las razones que soportan su actual opción por la independencia, es el enorme desarrollo económico logrado, sin el cual, la opción política independentista hubiera sido algo más difícil de extender masivamente. Intentaré seguir las indicaciones de un gran intelectual catalán, Jaime Vinces Vives sobre el valor de la estadística. Los cambios estructurales vividos por la economía española quedan sintetizados en el trabajo de Clemente del Río Gómez ‘Dinámica y distribución espacial de los servicios en España entre 1960 y 1985’, Papeles de Economía Española, 34, 1988, de quien tomo los datos. En 1960 el empleo se reparte de la siguiente forma: agrícola 40,5 %, industria 30,3% y servicios 29,2 % para quedar con las siguientes cifras en 1985, agrícola 16,7% muchas menos personas son capaces de producir lo mismo que antes, industria 30,9% se mantiene con fuerte subida y posterior bajada y servicios 52,4% aumentan de importancia en la misma medida que lo pierde la agricultura. Aquellas regiones más favorecidas, las modernas, manifestarán crecimientos en industrias y servicios, sectores que aportarán mayor valor añadido a la producción, mayor riqueza por unidad de trabajo. Y aparecerá Cataluña en los primeros lugares, siempre acompañada de Madrid y País Vasco y surge una pregunta ante tanta queja victimista catalana, ¿el problema lo plantearían de la misma forma si solo hubieran crecido ellos? El catalanismo, manifiesta preocupación no tanto por su crecimiento, cuanto por no haber sido los únicos, pretendían que el Estado no hubiera intentado reducir las diferencias regionales existentes, incluso creen que el crecimiento del resto lo hicieron a su costa, obviando que recibieron un trato preferente en las distintas épocas, antes, durante el franquismo, y con la democracia. El proteccionismo fue uno de los apoyos
  12. 12. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 12 que obtuvo su industria, un mercado español cautivo para los productos catalanes, cerrado a otra competencia que no hubiera permitido su desarrollo industrial y comercial en las mismas condiciones que tiene actualmente. Posteriormente, durante el franquismo recibieron recursos y atención preferente, en infraestructuras, industrialización y tercerización, Cataluña, País Vasco, Madrid e islas -vean la evolución del empleo en el largo período democrático y el cuadro contribución de las infraestructuras a la renta relativa regional- mas tarde en democracia la política económica destacó en infraestructuras y apoyos al arco Mediterráneo, entre Gerona y Murcia, el Valle del Ebro con Tarragona, Navarra, Álava, y Madrid, con cierta atención a las islas. En cuanto a limar las diferencias regionales, no se dedicó la necesaria fuerza, consiguió reducir en el extremo, pero no profundamente, y las diferencias siguen pesando como losas, sirva como ejemplo el dato de la renta provincial más baja que en el período 60/73 se había logrado llevar al 57% de la media nacional, logrando, pasar en el período 73/85 al 57,5%, nulo movimiento en este período. Es cierto que en los últimos 50 años se han producido acercamientos regionales en estructuras productivas, niveles de productividad, costes laborales,… pero no tanto en renta. Evidentemente la culpa no es de Cataluña, pero sin duda los recursos dedicados a media España fueron a costa de la otra media. Los cambios que motivaban las decisiones que favorecían a unos dejando de lado a los otros no eran meramente técnicos, la economía no lo es, se hicieron empujados por los poderes políticos en cada momento, pero en todos los períodos mostraron que los poderes centrales estaban acompañados de la oligarquía financiera e industrial vasca y oligarquía y burguesía industrial y comercial catalana. Cataluña mostró su poder político con el resultado del crecimiento económico. En la actualidad, los secesionistas defenderán en sus argumentarios, que ahora ya no necesitan el mercado español insertados como están en un mundo globalizado, lo cual es una forma de decir que antaño sí, les fue muy útil su vínculo español y que hoy pueden prescindir del mismo, por lo conseguido antes. El cuadro ‘Estructura y variación del VAB 1985-1991’ cuenta el peso de cada sector en las CCAA, en aquellos momentos, industria y servicios en Cataluña figuran en puestos de cabeza, dichos sectores eran un indicador de desarrollo de superior rango, sostenible o modernizador, ya que concentran mayor valor añadido bruto por unidad de producto, resumido en superior caudal de beneficios que los sectores de construcción y agricultura. En el año 1985 Cataluña representaba el 19,36 % del PIB español creciendo hasta el 20,29 en 1991, Madrid en ambos años se quedaba en el 16,43% y 16,63%. Siguiendo con los años de democracia, la industria fue uno de los pilares del desarrollo económico de las regiones, y dentro de la industria la tecnología era un aspecto esencial para el desarrollo futuro, las inversiones en I+D+i vuelven a mostrar un interés preferente por Madrid y Cataluña.
  13. 13. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 13 Anexo 11, junio 1995. Estimación del crecimiento del PIB por CCAA. 1994. Papelesde Economía Española, num. 64, 1995 Apéndice estadístico, ‘Las Comunidades Autonómas en la recuperación económica española’. Julio Alcaide Inchausti. Papeles de Economía Española,num 64, 1995. El Estado español no se comporta con Cataluña y con los catalanes como connacionales del resto de los españoles, sino como enemigos. Nos hacen la guerra desde todos los ámbitos (cultural, lingüística, medios de comunicación, bloqueo de nuestra economía...) CCN.
  14. 14. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 14 Nunca el pueblo catalán tuvo tanto poder político y económico Después de leído lo anterior, tiene mayor sentido la polémica en torno a las frases siguientes que escribió Miguel-Felipe, haciendo referencia a las mías. "Catalunya conserva como nunca en su historia su identidad, lengua, cultura, poder político y económico con autonomía superior a cualquier otro momento" Absolutos como esto desmerecen análisis que se quieren pasar como objetivos. Por fa que Cataluña entre otras cosas fue durante varios siglos cabecera de la Corona de Aragón…/… Las referencias citadas en los párrafos anteriores que propiciaron este debate, podemos acotarlas, -sobre la Corona de Aragón en el apartado anterior sobre historia-. Efectivamente el uso de términos absolutos no es adecuado, resulta difícil expresarnos sin ellos al obligarnos siempre a precisar en forma relativa, en más o menos que aquello referenciado. Veamos que quería expresar en el párrafo, porque la diferencia de fondo probablemente existe: Las opiniones de la élite cultural, política y económica de Catalunya, también los datos estadísticos de oficinas españolas, de la UE y de los organismos internacionales, reconocen en Catalunya una de las regiones más ricas y avanzadas de España y de Europa, lo cual implica reconocerla como una de las regiones más desarrolladas y privilegiadas del mundo. Europa cuenta con el 7% de la población mundial, el 20% del PIB mundial y más del 50% del gasto social del mundo. Así que sin duda alguna, se puede considerar un lugar privilegiado en cuanto a desarrollo humano. Siendo Catalunya una de las regiones más ricas y avanzadas de la UE se puede colegir que hoy está entre los primeros eslabones de la cadena planetaria. No puede decirse que en otro momento tuviera este lugar en la cadena mundial, y sobre todo que lo disfrutara el pueblo en su conjunto. Históricamente lo tuvo España, -tampoco el conjunto del pueblo- o Castilla y Aragón –ya integradas por un lado León y por el otro Navarra-. Es decir, relevancia reconocida mundialmente, de estar en los primeros lugares de la cadena de desarrollo. Y aquí conviene una precisión importante que es quizás el elemento diferencial en la interpretación. No perdamos de vista la perspectiva histórica en las comparaciones que embellecen el pasado al comparar con la época actual, las imágenes que ofrecen las películas y series de televisión sobre la Edad Media con trajes maravillosos y limpios, -las series españolas prestan poca atención a este hecho, era sencillamente imposible llevar tan bellos y pulcros trajes- palacios y castillos de la gran nobleza, o pequeña, condes, duques, señores, propietarios de la tierra y de las vidas, infanzones, caballeros, hidalgos y clérigos... las películas esconden el barro y la miseria extendida entre el conjunto de población fundamentalmente campesina, la falta de calor y alimentos en las pocas viviendas, el esclavismo, el vasallaje, las pocas posibilidades de trabajar y quedarse con la renta o producto del trabajo, el derecho de pernada, las mujeres arrastradas al servicio de los señores, la vida de cualquiera sin derechos y a disposición del capricho de nobles y señores, los niños pequeños trabajando en minas, en el transporte, la construcción o el campo, los viejos… sin vejez, la enfermedad sin atención, las epidemias e infecciones que pueden reducir considerablemente la población en poco tiempo, el pillaje, las guerras y luchas constantes El párrafo no lo precisa, pero el conjunto de este trabajo transmite la idea de que al hablar de Catalunya, lengua, identidad, etc. tiene como referencia al pueblo, el que sea en cada momento, no contempla un ente nacional al que le conceden relieve sus conquistas, que solo mejora la vida de grandes propietarios de la tierra, aristócratas y
  15. 15. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 15 burgueses, el párrafo quiere destacar que hoy la inmensa mayoría de los catalanes de todas las categorías y edades, niños, ancianos, mujeres, trabajadores,… tienen sanidad, educación, vivienda, atención en la vejez… los individuos que viven y trabajan allí, pueden elegir donde vivir, salir y entrar de su territorio, mantener relaciones de cualquier tipo y casarse sin imposiciones con quien quieran, y elegir a sus gobernantes... aspectos que en la Edad Media era impensable tuvieran como derechos aquellos pobladores, por mucho relieve que tuviera el nombre de Cataluña, o Castilla, era referido solo a los pudientes. Los gobiernos de entonces, monarcas, condes, duques, marqueses, señores feudales, la propia Diputación General, Generalitat, no eran elegidos por el pueblo ni sus decisiones sometidas a votación entre todos los pobladores, aquellos individuos, payeses, trabajadores de entonces… no podían tener profesiones diferentes a las de sus padres, o criticar abiertamente a sus señores o monarcas sin que les fuera en ello la vida, tampoco participaban en las decisiones económicas, alianzas, guerras, etc. Las decisiones de los condes godos que en el 752 rehusaron obediencia al wadi musulmán y se entregaron al rey franco Pipino el Breve, embrión de Cataluña, fuera decidida por el pueblo llano, o que en el Compromiso de Caspe, en 1412, donde se decide la sucesión en la Corona de Aragón formada por el reino de Aragón, reino de Valencia y principado de Cataluña, los 3 delegados catalanes, fueran elegidos por el pueblo llano. En dicho pacto deciden que gobierne la Corona de Aragón la dinastía Trastámara, castellana, por lo que se considera la integración de Catalunya en España. No comparto la interpretación que tiende a embellecer la vida miserable de los pueblos en edades antiguas, a pesar de las instituciones de entonces que citan los historiadores, de parlamentos, constituciones, síndicos, comuneros, diputaciones, consejos, etc. etc. todos ellas creíbles, no pueden compararse con los criterios de elección rendición de cuentas públicas y decisión actuales. La vida feudal no contempla elección ni decisión en el pueblo llano, y ello me reafirma a decir hoy que en el conjunto del pueblo, en lo que llamamos Catalunya, existe mayor libertad de decisión y viven en mejores condiciones que entonces, a pesar de que el nombre haya podido deslumbrar en libros de historia con reflejos de brillos pasados, no corresponde en absoluto a la que hoy tiene su ciudadanía, niños, viejos, hombres y mujeres, trabajadores y parados. Tenemos dificultades para definir el pueblo y entenderlo de manera similar entonces y ahora, hay un problema de definición del concepto Cataluña, que en la Edad Media, en sus crónicas y documentos no necesita englobar al pueblo llano, mientras que hoy es impensable utilizar dicho término sin considerar que se refiere al pueblo en su conjunto y no solo a las élites. ¿Pueden considerarse catalanes los godos del año 800? ¿Qué era el pueblo entonces? Siempre hubo territorio, desde hace miles de años pobladores, pero ¿cuando hablamos de pueblo a qué nos referimos? Aquellos individuos del pueblo que vivieron entonces no tenían nada que ver con las ideas y derechos que siglos después fueron conquistados, los siervos no decidían como se unían tales o cuales condados ni con quien se aliaban para guerrear, aquellas cortes, parlamentos, compromisarios, etc. que han existido como organismos colectivos nunca estuvieron integrados por el pueblo llano, no tienen el mismo sentido que hoy, los payeses de remensa catalanes, son cultivadores forzosos de tierras, una especie de esclavitud, estaban sujetos al predio que cultivaban, no podían irse del territorio sin pagarle al señor su liberación ¿Imaginan hoy un trabajador que tenga que pagar por irse de su empresa? La grandeza de aquella sociedad tiene estas particularidades. Sin duda hay muchas formas de influir en la sociedad, pero en aquellas épocas pasadas era más difícil influir para el campesino de entonces, que para el ciudadano actual. El voto, la capacidad de decidir e influir en un conjunto de aspectos que
  16. 16. ‘Cataluña en la España democrática’. Manuel Herranz Montero. Página 16 conforman la sociedad, es relativamente reciente, ni siquiera en el siglo pasado votaban las mujeres, la mitad de la población estaba apartada de aquellas historias de glorias pasadas. Hoy en Catalunya y resto de España, hombres y mujeres, el pueblo llano, deciden como nunca lo hicieron sobre multitud de cuestiones que les atañen, con mayor libertad que nunca, eligen gobernantes y si no determinan directamente sus políticas al votarlos a ellos, las condicionan como nunca antes hicieron. En todo caso si la frase inicial no fuera suficientemente acertada podría redactar otra, en forma de pregunta a los impulsores de la secesión. ¿El pueblo, con la independencia, obtendrá mayor libertad y capacidad decisoria sobre sus vidas y haciendas, decidirá más que ahora sobre la organización social, tendrá mayor igualdad y solidaridad que hoy, repartirán mejor los frutos del trabajo? ‘Las Comunidades Autonómas en la recuperación económica española’. Julio Alcaide Inchausti. Papeles de Economía Española,num 64, 1995. ------------------------------------------------------------------------------------------ Manuel Herranz Montero. 2013. Publicado en el libro ‘Catalunya. Camino a la secesión’

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