En el tercer tratado de 'Lazarillo de Tormes', Lázaro llega a Toledo buscando ayuda y se encuentra con un escudero que, a pesar de su buena apariencia, vive en la pobreza. Lázaro descubre que debe mendigar para alimentar a ambos, ya que su amo evade la responsabilidad de proveer. Finalmente, el escudero desaparece dejando a Lázaro convencido de su mala fortuna con los amos que ha tenido.