La Monarquía Visigoda gobernó la Península Ibérica desde el siglo V hasta el siglo VIII. Consolidó su poder en Toledo y controló la mayor parte de la península en el siglo VI bajo el reinado de Leovigildo. En el siglo VII, la monarquía se debilitó debido a luchas nobiliarias y una crisis sucesoria luego de la muerte del rey Vitiza en 710. Esto permitió que los musulmanes conquistaran fácilmente la península en 711 y establecieran