El documento argumenta que el elogiar la inteligencia innata de los niños en lugar de resaltar su esfuerzo puede ser contraproducente y provocar que los niños no tengan control sobre su rendimiento escolar y no desarrollen una buena respuesta ante el fracaso. En cambio, se recomienda enfocarse en elogiar el esfuerzo de los niños para que vean que tienen control sobre su éxito a través del esfuerzo.