ALUMNADO CON TRASTORNO NEGATI-
            VISTA DESAFIANTE
               ¿QUÉ HAGO?

         Autor: Celia Mª Ruiz Ahumada.
          Bloque: Pedagogía Terapéutica.
          Etapa: Educación Infantil y Primaria.



INTRODUCCIÓN
  Cada día en nuestras escuelas, encontra-
mos alumnos/as que tienden a la desobe-
diencia, a los desafíos, a las rabietas…y
normalmente solemos buscar las causas
en el contexto familiar, la mala educación o
poca cultura paterna por ejemplo; aunque
algunas veces, y muy lejos de estas cau-
sas, los malos comportamientos pueden
deberse a un trastorno de la conducta que
debe ser controlado para evitar verdaderos
fracasos escolares y sociales.




                                                  Página 171
Es importante saber diferenciar este tipo de
trastorno de rabietas o conductas de desobe-
diencia que puede presentar cualquier niño/a
a lo largo de su infancia e incluso en su ado-
lescencia y aprender a controlarlas desde el
aula.
UN POCO DE INFORMACIÓN SOBRE EL
TRASTORNO
	     El	Trastorno	Negativista	Desafiante	es	
un trastorno del comportamiento, normalmen-
te diagnosticado en la niñez, que se carac-
teriza por comportamientos no cooperativos,
desafiantes,	 negativos,	 irritables	 y	 enojados	
hacia los adultos, y en general, a todas las
personas que tengan un rasgo de autoridad
sobre quienes lo padecen, especialmente
padres y madres, el profesorado y otras per-
sonas en posición de autoridad. Los sínto-
mas ocurren de forma más frecuente, algo
que distingue al alumnado que lo padece de
aquel que sufre simples rabietas o enfados.
Además	los	síntomas	interfieren	en	el	apren-
dizaje, el la adaptación al contexto escolar e
incluso en las relaciones sociales.
     Los principales síntomas del Trastorno
Oposicionista	Desafiante	son:
- Discusiones constantes con personas adul-




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tas que representan autoridad.                Desafiante,	 es	 recomendable	 que	
-	 Posiciones	 desafiante	 y	 altiva	 ante	   utilicemos diferentes estrategias,
adultos.                                      que favorezcan un adecuado cli-
                                              ma social, basado la disciplina y la
- Incumplimiento de responsabilidades.
                                              participación. Algunas estrategias
- Constantes molestias a los demás.           a seguir serían:
- Comportamiento encolerizado que             - No permitir que el alumno/a inte-
desencadena pataletas.                        rrumpa la lección con su comporta-
- Acusaciones a otros de sus errores y        miento. Por ejemplo, intentaremos
comportamientos negativos.                    corregir la mala conducta al mismo
                                              tiempo que se continúa la clase,
- Alto grado de irritabilidad y de resenti-
                                              algo que podríamos realizar con
miento, rencor y venganza
                                              miradas serias, acercamientos…
- Estos comportamientos acaban provo-         ,en lugar de parar el transcurso de
cando un deterioro social y académico
significativo.	Para	que	se	pueda	hablar	
de “Trastorno”, estos síntomas se de-
ben presentar con una gran frecuencia,
además de interferir en el aprendizaje,
la adaptación en la escuela y, algunas
veces, con las relaciones personales
del niño/a o adolescente.
¿CÓMO PODEMOS ACTUAR DESDE
EL AULA?
   A la hora de trabajar en el aula con
alumnado con Trastorno Negativista




                                                                        Página 173
la lección, ya que el alumno/a de esta forma acapararía toda la atención, tanto nues-
tra como del resto de sus compañeros/as, y conseguiría sus propósitos.
- Reconocer ante todo el grupo-clase comportamientos positivos. Como por ejem-
plo que no haya interrumpido la lección, que haya realizado sus tareas de manera
responsable, que haya actuado de manera acertada en la resolución de algún con-
flicto…,	en	definitiva	reconocer	cualquier	comportamiento	que	sea	positivo	y	que	el	
alumno/a haya sustituido por uno negativo que venía realizando. Hemos de tener en
cuenta que debemos comenzar reconociendo pequeños logros y poco a poco ir exi-
giendo más ya que, si sólo pretendemos reconocer grandes logros que el alumno/a
tarde mucho en conseguir e incluso posiblemente nunca consiga, sufrirá una gran
frustración en el recorrido del camino y posiblemente su comportamiento sea peor
aún y, por tanto, careciendo así de todo sentido esta estrategia.




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- Resolver los malos comportamientos            nado está, por ejemplo en el recreo o
en privado. Hemos de tener en cuen-             realizando actividades lúdicas.
ta que si recriminamos a este tipo de           -	 Anteponer	 conductas	 y	 planificar	
alumnado comportamientos o actua-               estrategias previamente. Elaborar un
ciones incorrectas delante de otros             patrón de actuaciones que llevare-
alumno/as, sus sentimientos de rabia            mos a cabo en caso necesario con el
y vergüenza pueden desencadenar                 alumno/a evitando así la improvisa-
conductas más violentas, por lo que             ción y el no actuar de manera correcta
resulta una estrategia más positiva y           en nuestras intervenciones docentes..
fructífera	 intentar	 resolver	 los	 conflic-
                                                - Establecer acuerdos con el alumno/a,
tos en privado, ya que de esta mane-
                                                haciéndole ver lo positivo de las bue-
ra, el alumno/a es capaz de razonar
                                                nas conductas y las recompensas
mejor y comprender el por qué no
                                                personales que recibirá si las lleva a
debe actuar de esa forma.
                                                cabo, como por ejemplo si se com-
- Establecer normas de comporta-                porta bien con sus compañeros/as y
miento en el aula. Podemos, por                 realiza cosas buenas por ellos tendrá
ejemplo, elaborar entre toda la clase           muchísimos amigos/as...
una lista de normas y comportamien-
                                                - Contrarrestar importancia a los con-
tos que debemos seguir y respetar en
                                                flictos.	 Cuanta	 más	 importancia	 de-
el aula y plasmarlos en un mural que
                                                mos a estos, más crece el sentimiento
colgaremos en la clase para tenerlos
                                                desafiante	y,	por	tanto,	debemos	evi-
siempre presente. Además, estable-
                                                tar	 esto	 corrigiendo	 pero	 no	 magnifi-
ceremos una serie de pequeños casti-
                                                cando los problemas.
gos, que se basen el la realización de
tareas o encargos que impliquen res-                   Organizar los aprendizajes, para
ponsabilidad (cuidar en el recreo a los         evitar desajustes y pérdidas de con-
más peques del colegio, ordenar foto-           trol que podría ocasionar el hecho de
copias…) mientras el resto del alum-            no realizar tareas o actividades que el




                                                                               Página 175
alumno/a esperaba.
             - Centrarse en las conductas, no en
             el alumno/a en sí, evitando comen-
             tarios como por ejemplo “¿Quién ha
             sido? El de siempre o eso son cosas
             de… que siempre es el mismo…y
             evitando así el etiquetamiento que
             llega incluso a trascender hasta los
             padres y madres de otros alumnos/
             as.
             - Informar de cuál es la conducta es-
             perada. Dirigirnos al alumno/a an-
             ticipándonos a sus reacciones ex-
             plicándole lo que esperamos de el/
             ella	mostrándole	así	confianza	hacia	
             sus comportamientos y creándole
             un sentimiento de no podernos de-
             fraudar. Por ejemplo, “sé que…no va
             a interrumpir el examen porque es
             responsable y estoy muy contento/a
             con el/ella ¿verdad?”…
             - Usar alguna cualidad positiva del
             alumno o alumna como referencia
             común en el aula. Por ejemplo “Mirad
             … que es capaz de hacer sus tareas
             en silencio. Los demás tenemos que
             hacer lo mismo.”




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- Informar de las consecuencias que      escuelas. Con este artículo, he pre-
se derivan si la conducta negativa       tendido mostrar algunas estrategias
persiste. Nos enfadaremos, estare-       sencillas de poner en práctica en las
mos tristes con el/ella se le penali-    aulas para resolver problemas de
zará con un castigo, se avisará a sus    comportamiento en el alumnado con
padres, no saldrá de excursión…          Trastorno	 Negativista	 Desafiante,	
- Plantear comportamientos alter-        aplicables también a alumnado que
nativos desde la empatía. No pode-       en cualquier momento presente con-
mos exigirles cosas imposibles ya        ductas inadaptadas, esperando que
que debemos de pensar en ellos/as        sean de ayuda a cualquier docente
como alumnos/as con un trastorno y       que lo necesite.
por tanto, las soluciones deben estar
siempre dentro de sus posibilidades.
- Evitar la confrontación directa, si
se dieran casos de comportamien-
tos muy agresivos o de gran enfado,
podemos utilizar por ejemplo la es-
trategia de tiempo-fuera para que el
alumno/a se tranquilice, ya que si no,
puede ser que se violente cada vez
más y fracasemos en la resolución
del	conflicto.	
CONCLUSIÓN
      Saber actuar ante conductas
desajustadas	 y	 desafiantes	 es	 res-
ponsabilidad de cualquier maestro/a
responsable de alumnado en las




                                                                    Página 177
BIBLIOGRAFÍA
             Cerezo Ramírez, F. (1998). Conductas
             agresivas en la edad escolar. Madrid:
             Pirámide.
             Labrador, F. J. y otros (2004): Manual
             de	 técnicas	 de	 modificación	 y	 terapia	
             de conducta. Madrid: Pirámide




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  • 1.
    ALUMNADO CON TRASTORNONEGATI- VISTA DESAFIANTE ¿QUÉ HAGO? Autor: Celia Mª Ruiz Ahumada. Bloque: Pedagogía Terapéutica. Etapa: Educación Infantil y Primaria. INTRODUCCIÓN Cada día en nuestras escuelas, encontra- mos alumnos/as que tienden a la desobe- diencia, a los desafíos, a las rabietas…y normalmente solemos buscar las causas en el contexto familiar, la mala educación o poca cultura paterna por ejemplo; aunque algunas veces, y muy lejos de estas cau- sas, los malos comportamientos pueden deberse a un trastorno de la conducta que debe ser controlado para evitar verdaderos fracasos escolares y sociales. Página 171
  • 2.
    Es importante saberdiferenciar este tipo de trastorno de rabietas o conductas de desobe- diencia que puede presentar cualquier niño/a a lo largo de su infancia e incluso en su ado- lescencia y aprender a controlarlas desde el aula. UN POCO DE INFORMACIÓN SOBRE EL TRASTORNO El Trastorno Negativista Desafiante es un trastorno del comportamiento, normalmen- te diagnosticado en la niñez, que se carac- teriza por comportamientos no cooperativos, desafiantes, negativos, irritables y enojados hacia los adultos, y en general, a todas las personas que tengan un rasgo de autoridad sobre quienes lo padecen, especialmente padres y madres, el profesorado y otras per- sonas en posición de autoridad. Los sínto- mas ocurren de forma más frecuente, algo que distingue al alumnado que lo padece de aquel que sufre simples rabietas o enfados. Además los síntomas interfieren en el apren- dizaje, el la adaptación al contexto escolar e incluso en las relaciones sociales. Los principales síntomas del Trastorno Oposicionista Desafiante son: - Discusiones constantes con personas adul- Página 172
  • 3.
    tas que representanautoridad. Desafiante, es recomendable que - Posiciones desafiante y altiva ante utilicemos diferentes estrategias, adultos. que favorezcan un adecuado cli- ma social, basado la disciplina y la - Incumplimiento de responsabilidades. participación. Algunas estrategias - Constantes molestias a los demás. a seguir serían: - Comportamiento encolerizado que - No permitir que el alumno/a inte- desencadena pataletas. rrumpa la lección con su comporta- - Acusaciones a otros de sus errores y miento. Por ejemplo, intentaremos comportamientos negativos. corregir la mala conducta al mismo tiempo que se continúa la clase, - Alto grado de irritabilidad y de resenti- algo que podríamos realizar con miento, rencor y venganza miradas serias, acercamientos… - Estos comportamientos acaban provo- ,en lugar de parar el transcurso de cando un deterioro social y académico significativo. Para que se pueda hablar de “Trastorno”, estos síntomas se de- ben presentar con una gran frecuencia, además de interferir en el aprendizaje, la adaptación en la escuela y, algunas veces, con las relaciones personales del niño/a o adolescente. ¿CÓMO PODEMOS ACTUAR DESDE EL AULA? A la hora de trabajar en el aula con alumnado con Trastorno Negativista Página 173
  • 4.
    la lección, yaque el alumno/a de esta forma acapararía toda la atención, tanto nues- tra como del resto de sus compañeros/as, y conseguiría sus propósitos. - Reconocer ante todo el grupo-clase comportamientos positivos. Como por ejem- plo que no haya interrumpido la lección, que haya realizado sus tareas de manera responsable, que haya actuado de manera acertada en la resolución de algún con- flicto…, en definitiva reconocer cualquier comportamiento que sea positivo y que el alumno/a haya sustituido por uno negativo que venía realizando. Hemos de tener en cuenta que debemos comenzar reconociendo pequeños logros y poco a poco ir exi- giendo más ya que, si sólo pretendemos reconocer grandes logros que el alumno/a tarde mucho en conseguir e incluso posiblemente nunca consiga, sufrirá una gran frustración en el recorrido del camino y posiblemente su comportamiento sea peor aún y, por tanto, careciendo así de todo sentido esta estrategia. Página 174
  • 5.
    - Resolver losmalos comportamientos nado está, por ejemplo en el recreo o en privado. Hemos de tener en cuen- realizando actividades lúdicas. ta que si recriminamos a este tipo de - Anteponer conductas y planificar alumnado comportamientos o actua- estrategias previamente. Elaborar un ciones incorrectas delante de otros patrón de actuaciones que llevare- alumno/as, sus sentimientos de rabia mos a cabo en caso necesario con el y vergüenza pueden desencadenar alumno/a evitando así la improvisa- conductas más violentas, por lo que ción y el no actuar de manera correcta resulta una estrategia más positiva y en nuestras intervenciones docentes.. fructífera intentar resolver los conflic- - Establecer acuerdos con el alumno/a, tos en privado, ya que de esta mane- haciéndole ver lo positivo de las bue- ra, el alumno/a es capaz de razonar nas conductas y las recompensas mejor y comprender el por qué no personales que recibirá si las lleva a debe actuar de esa forma. cabo, como por ejemplo si se com- - Establecer normas de comporta- porta bien con sus compañeros/as y miento en el aula. Podemos, por realiza cosas buenas por ellos tendrá ejemplo, elaborar entre toda la clase muchísimos amigos/as... una lista de normas y comportamien- - Contrarrestar importancia a los con- tos que debemos seguir y respetar en flictos. Cuanta más importancia de- el aula y plasmarlos en un mural que mos a estos, más crece el sentimiento colgaremos en la clase para tenerlos desafiante y, por tanto, debemos evi- siempre presente. Además, estable- tar esto corrigiendo pero no magnifi- ceremos una serie de pequeños casti- cando los problemas. gos, que se basen el la realización de tareas o encargos que impliquen res- Organizar los aprendizajes, para ponsabilidad (cuidar en el recreo a los evitar desajustes y pérdidas de con- más peques del colegio, ordenar foto- trol que podría ocasionar el hecho de copias…) mientras el resto del alum- no realizar tareas o actividades que el Página 175
  • 6.
    alumno/a esperaba. - Centrarse en las conductas, no en el alumno/a en sí, evitando comen- tarios como por ejemplo “¿Quién ha sido? El de siempre o eso son cosas de… que siempre es el mismo…y evitando así el etiquetamiento que llega incluso a trascender hasta los padres y madres de otros alumnos/ as. - Informar de cuál es la conducta es- perada. Dirigirnos al alumno/a an- ticipándonos a sus reacciones ex- plicándole lo que esperamos de el/ ella mostrándole así confianza hacia sus comportamientos y creándole un sentimiento de no podernos de- fraudar. Por ejemplo, “sé que…no va a interrumpir el examen porque es responsable y estoy muy contento/a con el/ella ¿verdad?”… - Usar alguna cualidad positiva del alumno o alumna como referencia común en el aula. Por ejemplo “Mirad … que es capaz de hacer sus tareas en silencio. Los demás tenemos que hacer lo mismo.” Página 176
  • 7.
    - Informar delas consecuencias que escuelas. Con este artículo, he pre- se derivan si la conducta negativa tendido mostrar algunas estrategias persiste. Nos enfadaremos, estare- sencillas de poner en práctica en las mos tristes con el/ella se le penali- aulas para resolver problemas de zará con un castigo, se avisará a sus comportamiento en el alumnado con padres, no saldrá de excursión… Trastorno Negativista Desafiante, - Plantear comportamientos alter- aplicables también a alumnado que nativos desde la empatía. No pode- en cualquier momento presente con- mos exigirles cosas imposibles ya ductas inadaptadas, esperando que que debemos de pensar en ellos/as sean de ayuda a cualquier docente como alumnos/as con un trastorno y que lo necesite. por tanto, las soluciones deben estar siempre dentro de sus posibilidades. - Evitar la confrontación directa, si se dieran casos de comportamien- tos muy agresivos o de gran enfado, podemos utilizar por ejemplo la es- trategia de tiempo-fuera para que el alumno/a se tranquilice, ya que si no, puede ser que se violente cada vez más y fracasemos en la resolución del conflicto. CONCLUSIÓN Saber actuar ante conductas desajustadas y desafiantes es res- ponsabilidad de cualquier maestro/a responsable de alumnado en las Página 177
  • 8.
    BIBLIOGRAFÍA Cerezo Ramírez, F. (1998). Conductas agresivas en la edad escolar. Madrid: Pirámide. Labrador, F. J. y otros (2004): Manual de técnicas de modificación y terapia de conducta. Madrid: Pirámide Página 178