El documento clasifica los trastornos del lenguaje en niños en cuatro categorías basadas en la severidad de los síntomas: leves, moderados, severos y muy severos. Describe los síntomas característicos de cada categoría, incluyendo problemas fonológicos, gramaticales, de comprensión y expresión. También presenta la clasificación de Rapin y Allen, la cual divide los trastornos del lenguaje en cinco subtipos según sus características clínicas.