El documento analiza la necesidad de transformar la comunicación en la gestión educativa, destacando los problemas generados por la cultura burocrática que predominó históricamente. Propone un modelo de comunicación estratégica que fomente la participación, el acceso a la información y la innovación, en contraposición a una comunicación unidireccional y formalizada. Se enfatiza la importancia de integrar diversos tipos de comunicación para mejorar la calidad, equidad y profesionalización educativa.