Los siglos XIV y XV en la Península Ibérica estuvieron marcados por una profunda crisis demográfica, económica y política. La crisis demográfica incluyó la pandemia de Peste Negra en 1348 que diezmó la población, así como malas cosechas recurrentes. Esto provocó una crisis económica con el abandono de tierras y el hambre, y finalmente una crisis política con revueltas campesinas y guerras civiles entre la nobleza y la monarquía por el poder.