El documento discute la importancia de la educación ambiental y la investigación ecológica para lograr el desarrollo sustentable. Señala que ambas deben trabajar de forma coordinada para satisfacer las necesidades presentes y futuras de la sociedad al mismo tiempo que se conservan los recursos naturales y los procesos ecológicos. También destaca el papel de los productores agrícolas y la necesidad de sistemas de información que permitan el intercambio bidireccional de información entre investigadores, productores y tomadores de decisiones.