Robert Owen criticó la educación de su época por permitir el trabajo infantil, fomentar el individualismo y no ser accesible para las clases bajas. Propuso una educación obligatoria desde la infancia basada en la manipulación de objetos y aprendizaje práctico, así como enseñar artes, oficios y ciencias a todas las edades. Aunque sus ideas fueron utópicas, inspiraron planes educativos modernos en temas como el aprendizaje basado en competencias.