El documento describe las características de una persona con una actitud emprendedora, incluyendo tener un pensamiento positivo, mente abierta y flexible, buenos resultados, perseverancia, capacidad de tomar riesgos calculados, ser soñador, valor para lo desconocido, adaptabilidad, autonomía, fijación de metas desafiantes, innovación, poder de persuasión y tolerancia a la incertidumbre. El objetivo es potenciar estas actitudes para que las personas puedan emprender y ser parte de la solución en la sociedad.