El documento aborda la salud familiar y comunitaria en Bolivia, destacando la importancia de la cultura y el proceso de salud-enfermedad desde una perspectiva holística, especialmente en comunidades indígenas. Se enfatiza la participación social y la gestión compartida en salud, donde la comunidad juega un papel activo en la toma de decisiones, así como la humanización en la atención a mujeres durante el parto. Además, se analiza la situación de género, subrayando el feminismo comunitario como un medio para abordar las desigualdades y empoderar a las mujeres dentro de un contexto multicultural.