La Administración Pública Chilena está compuesta por ministerios, intendencias, gobernaciones y servicios públicos creados para cumplir funciones administrativas. Tiene fortalezas como altos estándares de probidad pero también debilidades como cargos otorgados por cuoteos políticos, operaciones burocráticas y falta de modernización en estructuras organizacionales establecidas hace más de un siglo.