Ruíz Cortines fue elegido presidente de México de 1952 a 1958 con la promesa de austeridad y trabajo. Aunque inicialmente apoyado por el expresidente Alemán, Ruíz Cortines se distanció de él para combatir la corrupción. Otorgó el voto a las mujeres y mantuvo la estabilidad económica a través de la devaluación del peso y el control de precios. Sin embargo, enfrentó movimientos sociales como huelgas de maestros y ferrocarrileros que buscaban mejores salarios.