El documento discute la importancia de considerar el desarrollo afectivo del niño en las primeras etapas de la educación, ya que favorece el progreso en otras áreas como el aprendizaje cognitivo y volitivo. Establecer una relación afectiva positiva entre padres/educadores y el niño trae beneficios para ambos, y se requiere que el niño pueda participar en tareas cada vez más complejas con guía de adultos cercanos y confiables, tenga oportunidades para aplicar lo aprendido de forma independiente,