Este anuncio publicitario de 1:30 minutos narra la historia real de Aitana, una recién nacida, y Josep, un anciano de 102 años que va al hospital a conocerla. A través de escenas en un hospital, coche y bar, muestra los momentos más importantes en las vidas de los personajes donde Coca-Cola siempre ha estado presente. El anuncio busca vender la felicidad y el estilo de vida asociado a la marca más que el producto mismo, transmitiendo que su esencia permanece a través del tiempo.