El arte barroco se desarrolló en el siglo XVII como respuesta a la Reforma Protestante y la división religiosa en Europa. La arquitectura barroca se caracterizó por formas complejas y dinámicas con detalles abundantes, mientras que la escultura barroca enfatizó el movimiento dramático y la expresión emocional. La pintura barroca buscó impresionar a los espectadores a través de efectos ilusionistas de luz y perspectiva. El arte barroco sirvió para reafirmar la autoridad