La pintura mural floreció en los siglos XVI y XVII en construcciones religiosas y casas nobles en México, realizada principalmente por pintores indígenas dirigidos por frailes. En el siglo XVII, las obras eclesiásticas fueron las más importantes, realizadas por pintores como Baltasar de Echave Ibía, Juan Correa y Cristóbal de Villalpando. En los siglos XVII y XVIII, proliferaron los temas religiosos y retratos que reflejaban la piedad, incluyendo los pintores José de I