El documento habla sobre el arte rupestre realizado por los humanos prehistóricos. Explica que las pinturas y grabados se hacían en las cuevas y abrigos rocosos que servían de refugio. Describe las técnicas y materiales utilizados, como minerales molidos mezclados con grasa animal. Finalmente, señala que en la Península Ibérica hay dos zonas principales con arte rupestre: la cantábrica, con la cueva de Altamira, y la levantina, con representaciones más esquemáticas