La inteligencia intrapersonal implica el autoconocimiento, la comprensión de las propias emociones y cómo estas afectan el comportamiento. Se desarrolla principalmente en los lóbulos frontales del cerebro y permite identificar sentimientos, establecer metas personales y mejorar la autoestima y el dominio propio. Algunas actividades que potencian esta inteligencia son la meditación, la reflexión sobre puntos fuertes y débiles, y hablar sobre sentimientos y aspiraciones.