Los centros escolares deben ser administrados como empresas, enfocándose en ofrecer un servicio educativo de calidad. Un buen administrador escolar define la dirección estratégica y cultura organizacional, realiza planeación basada en diagnósticos, y administra los recursos de forma razonable y enfocada en las necesidades. Una administración efectiva motiva e involucra al talento humano, fomenta un buen clima escolar, e integra a la comunidad en la institución centrándose en las personas.