El género Aspergillus comprende alrededor de 600 especies de hongos ubicuos, responsables de enfermedades como la aspergilosis y la producción de aflatoxinas, que son altamente tóxicas y pueden acumularse en alimentos y piensos. Estas esporas pueden infiltrarse en humanos y animales, causando severas complicaciones en individuos inmunocomprometidos, afectando principalmente el sistema respiratorio y provocando problemas en el aparato digestivo. La prevención de la contaminación por aspergillus implica medidas de higiene estrictas y control de condiciones ambientales para evitar el crecimiento de estos hongos en productos agrícolas.