Atahualpa fue el último gobernante del Imperio incaico. Tras ganar una guerra civil contra su hermano Huáscar, se convirtió en el 13er Inca. Sin embargo, fue capturado por los españoles liderados por Francisco Pizarro en Cajamarca en 1532. A pesar de ofrecer un rescate de oro y plata para su liberación, los españoles lo acusaron de conspiración y lo ejecutaron en 1533, poniendo fin al Imperio incaico.