La autoestima es la percepción emocional que las personas tienen de sí mismas, influenciada por el autoconcepto y heteroconcepto. Una baja autoestima se manifiesta a través de creencias limitantes, indecisión, aislamiento y pensamientos negativos, mientras que una alta autoestima se caracteriza por una confianza excesiva y un valor desmesurado de uno mismo. Fomentar una buena autoestima es clave para establecer relaciones interpersonales sanas.