El cultivo del aceite de palma está impulsando la deforestación, especialmente en Indonesia, donde se ha convertido en la principal causa. A pesar de los beneficios económicos, las plantaciones de palma no han mejorado las condiciones de vida de las comunidades locales y están provocando la desaparición de bosques y especies en peligro de extinción. Los grupos ecologistas piden una moratoria a la expansión de este cultivo y cuestionan que sea realmente sostenible.