El trabajo de Edgar Morin discute las características y la evolución de la interdisciplinariedad, resaltando la necesidad de ecologizar las ideas y fomentar la interacción entre disciplinas para enfrentar problemas complejos. A través de ejemplos históricos, se enfatiza que la ruptura de las fronteras disciplinarias y la migración de conceptos pueden llevar a nuevos enfoques en la ciencia, como se observa en la biología molecular y la cibernética. Morin argumenta que una mirada fuera de la especialización puede revelar soluciones que son invisibles desde el interior de una disciplina.