Radiología. 2016;58(2):81---87
www.elsevier.es/rx
RADIOLOGÍA HOY
Manejo de la lesión renal focal incidental
C. Nicolau∗
, B. Pa˜no y C. Sebastià
Servicio de Radiología, Hospital Clínic de Barcelona, Barcelona, Espa˜na
Recibido el 15 de julio de 2015; aceptado el 21 de octubre de 2015
Disponible en Internet el 24 de diciembre de 2015
PALABRAS CLAVE
Masa renal;
Cáncer renal;
Ecografía;
Tomografía
computarizada;
Resonancia
magnética
Resumen La aparición de una lesión renal incidental ocurre con relativa frecuencia en la prác-
tica radiológica diaria. Ante una lesión incidental deben conocerse las diferentes posibilidades
diagnósticas dependiendo de si la lesión es de apariencia quística o sólida. El manejo de las
lesiones quísticas viene determinado por la clasificación de Bosniak, mientras que el manejo
de las lesiones sólidas trata de diferenciar entre el cáncer renal y tumores benignos, como el
angiomiolipoma pobre en grasa y el oncocitoma. El radiólogo debe conocer las recomendaciones
en el manejo de dichas lesiones y la utilidad de las diferentes técnicas por imagen e interven-
cionistas que se pueden realizar en función de las características de la lesión incidental y de
las expectativas de vida del paciente.
© 2015 SERAM. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.
KEYWORDS
Renal mass;
Renal cancer;
Ultrasonography;
Computed
tomography;
Magnetic resonance
imaging
Managing focal incidental renal lesions
Abstract Incidental renal lesions are relatively common in daily radiological practice. It is
important to know the different diagnostic possibilities for incidentally detected lesions, depen-
ding on whether they are cystic or solid. The management of cystic lesions is guided by the
Bosniak classification. In solid lesions, the goal is to differentiate between renal cancer and
benign tumors such as fat-poor angiomyolipoma and oncocytoma. Radiologists need to know
the recommendations for the management of these lesions and the usefulness of the diffe-
rent imaging techniques and interventional procedures in function of the characteristics of the
incidental lesion and the patient’s life expectancy.
© 2015 SERAM. Published by Elsevier España, S.L.U. All rights reserved.
∗ Autor para correspondencia.
Correo electrónico: cnicolau@clinic.cat (C. Nicolau).
Introducción
Se considera una lesión renal incidental aquella lesión des-
cubierta al realizar una técnica de imagen indicada por
otra patología y que en el momento de su detección es
http://dx.doi.org/10.1016/j.rx.2015.10.008
0033-8338/© 2015 SERAM. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados.
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82 C. Nicolau et al.
I (0% malignidad)
II (0% malignidad)
Contenido líquido, pared bien definida y fina (de ≤ 1 mm grosor), no captante.
Presencia de escasos tabiques finos (de ≤ 1mm grosor), sin captación (puede detectarse
mínima captación en tabiques sin ser medible).
Quistes hiperdensos y homogeneos (> 20UH por TC) no captantes*.
No captación (puede detectarse mínima captación en tabiques sin ser medible).
Engrosamiento de septos o de la pared que muestran captación de contraste.
Nódulos independientes de septos o de la pared que captan contraste.
* (En la clasificación original de Bosniak los quistes hiperdensos > 3 cm se catalogan como IIF aunque
mejor confirmar con una segunda técnica la ausencia de captación).
Múltiples tabiques finos. Puede existir algún tabique o parte de pared mínimamente
engrosados.
III (50% malignidad)
IV (> 80% malignidad)
IIF (5-10% malignidad)
–
–
–
–
-
-
-
-
•
•
•
•
Figura 1 Clasificación de quistes renales basada en la clasificación de Bosniak9
.
asintomática. La detección ha aumentado considerable-
mente en los últimos a˜nos debido a la creciente indicación
de estudios radiológicos abdominales realizados por múlti-
ples causas. Con frecuencia, estas lesiones incidentales son
benignas y la probabilidad de benignidad es más frecuente
en lesiones de peque˜no tama˜no. Así, en un estudio de 2.770
nefrectomías realizado por Frank et al., un 12,8% de los
tumores sólidos fueron benignos, aunque este porcentaje
aumentaba al 46,3% si medían menos de 1 cm1
. Algunas de
estas lesiones incidentales muestran características histoló-
gicas que pueden identificarse por imagen, lo que permite un
diagnóstico definitivo, como ocurre con los quistes simples
y los angiomiolipomas (AML) típicos. Para la caracterización
del resto de las lesiones se requiere la administración de
contraste endovenoso durante varias fases (se aconseja rea-
lizar una fase basal sin contraste y posteriormente una fase
corticomedular (entre los 25 y 70 segundos tras la adminis-
tración del contraste), una fase nefrográfica (hacia los 90
segundos) y una fase excretora (a partir de los 3 minutos)
para confirmar que están vascularizadas y poder valorar el
tipo de captación2
. Las técnicas más utilizadas son la tomo-
grafía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) y
la ecografía con contraste. El progreso en el diagnóstico
por imagen es constante y siguen incorporándose nuevas
herramientas que pueden ser útiles, como las técnicas de
textura para la cuantificación de la heterogeneidad tumoral
mediante TC, la técnicas de difusión y perfusión mediante
RM3
y la posibilidad de cuantificar el yodo si se dispone de
TC de doble energía que podría ayudar en la diferenciación
de tumores4
. Además, cada vez existe mayor consenso en
el ámbito urológico para incorporar la biopsia en los algo-
ritmos de manejo de lesión renal incidental5
. El manejo
diagnóstico dependerá no solo de la técnica inicial realizada,
sino de la experiencia del centro con las diferentes técni-
cas complementarias y de las características del paciente,
incluyendo su expectativa de vida y posible comorbilidad del
tratamiento.
El objetivo de este artículo es presentar la aportación
de las diferentes técnicas radiológicas en el manejo de las
lesiones focales renales incidentales, tanto de apariencia
quística como de apariencia sólida.
Manejo de las lesiones quísticas incidentales
Los quistes renales son las lesiones incidentales más fre-
cuentes, y aparecen en más del 50% de la población de
más de 50 a˜nos. El diagnóstico definitivo de quiste sim-
ple requiere la identificación de una masa completamente
líquida, sin tabiques y con una pared bien definida y fina (de
grosor ≤ 1 mm). Los quistes simples pueden diagnosticarse
por ecografía sin necesidad de contraste (lesiones anecoicas
con pared fina), mediante TC (lesiones con atenuación < 20
unidades Hounsfield [UH] sin captación de contraste y con
pared fina) o mediante RM (lesiones con se˜nal líquida hipe-
rintensas en T2, hipointensas en T1 y con pared fina). Las
lesiones quísticas que no cumplen estos criterios se denomi-
nan quistes complejos y deben caracterizarse con contraste
endovenoso, ya que hasta un 10% de los cánceres de células
renales (CCR) pueden manifestarse como lesiones quísticas
complejas. Una manera útil y reconocida de catalogarlos
es la clasificación de Bosniak, descrita por el Dr. Bosniak
en 1986 y modificada posteriormente en el a˜no 1990 para
incluir la categoría IIF. Uno de los aciertos de esta clasifi-
cación es que da un grado de probabilidad de malignidad a
los quistes complejos en función de los hallazgos por ima-
gen (fig. 1)6
. Aunque inicialmente se describió para TC, se
ha demostrado también su utilidad mediante RM7
y ecogra-
fía con contraste8
. Respecto al manejo clínico, siguiendo
la clasificación de Bosniak (fig. 2), es importante destacar
que los quistes Bosniak I y II no requieren control, dado que
no tienen riesgo de malignidad, y los Bosniak IIF requieren
vigilancia activa dado el riesgo del 5-10% de malignidad.
Se recomienda un seguimiento prolongado de al menos 5
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Manejo de la lesión renal focal incidental 83
Lesión incidental renal quística
Vista por ecografía Vista por TC / RM
Puede clasificarse correctamente?
Sí (Ver manejo)
Hacer ecografía basal
(continuar con algoritmo de lesión vista por ecografía)
NO
1
Quiste simple
FIN
Quiste complejo
Ecografia con contraste
Puede clasificarse correctamente?
Sí (Ver manejo) No (mala visualización ecográfica...)
RM con contraste (o TC) específíca
2
Manejo
Manejo: Bosniak I Bosniak II Bosniak IIF Bosniak III Bosniak IV
CirugíaCirugía
3Vigilancia activa
(a los 6 y 12 meses
y después anual hasta 5 años)
FIN
−1
EI estudio puede ser no concluyente por incompleto (falta de fases con contraste...) o por dificultad en clasificar la lesión
(fundamentalmente en los Bosniak IIf y III).
−2
RM o TC en función de la experiencia del centro y características del paciente (función renal... preferible RM por falta de
radiación y mayor sensibilidad).
−3
Algunos autores sugieren la realización de biopsia en lugar de Cirugía.
Figura 2 Algoritmo de manejo diagnóstico de la lesión renal incidental quística.
a˜nos, dado que algunos cánceres pueden tener un creci-
miento muy lento9
, y se sugiere control cada 6 meses el
primer a˜no y luego control anual. Por otra parte, los quis-
tes Bosniak III y IV requieren cirugía dada la probabilidad del
50 y >90% respectivamente, de corresponder a CCR. Otro
aspecto que destacar es que actualmente se considera que
la presencia de calcificaciones no muestra un mayor riesgo
de malignidad.
Aunque la clasificación de Bosniak es muy útil, existen
algunos puntos controvertidos y alguna limitación. Uno de
los puntos controvertidos de la clasificación es el manejo
de quistes hiperdensos basalmente que no captan contraste
mediante TC y que se clasifican como Bosniak II o IIF
dependiendo de su tama˜no. Un manejo útil consiste en
dividirlos según su densidad, ya que si miden más de 70
UH basalmente, corresponderían a quistes hemorrágicos
benignos (con un rendimiento diagnóstico del 99% en el
estudio de Jonisch10
), mientras que si miden entre 20 y 70
UH pueden ser benignos o malignos independientemente de
su tama˜no, ya que los CCR de bajo grado pueden tener muy
escasa captación que pase desapercibida mediante TC. En
estos casos sería recomendable ampliar el estudio mediante
ecografía, ya que con frecuencia pueden ser diagnosticados
como quistes benignos si se muestran totalmente anecoicos
y sin tabiques. Por el contrario, si no son anecóicos,
estaría indicada la administración de contraste ecográfico
para caracterizarlos11
. Si la ecografía con contraste
demuestra ausencia de captación, dichos quistes pasan a
catalogarse como quistes II y no van a requerir posteriores
controles. Otro punto controvertido es la utilización de la
ecografía con contraste y la RM en el manejo de los quistes
complejos. Tanto la RM como la ecografía con contraste
muestran mayor sensibilidad que la TC en la detección de
la microvascularización tumoral y de tabiques12
, por lo que,
unido a la ausencia de radiación, hace que el uso de dichas
técnicas sea aconsejable no solo para la caracterización
de quistes complejos, sino para el seguimiento de dichos
quistes cuando está indicado. En nuestro centro, basándo-
nos en nuestra experiencia y las publicaciones encontradas
en la literatura médica, se ha incorporado la ecografía con
contraste como técnica sistemática tanto para la diferen-
ciación entre lesiones quísticas y sólidas como para valorar
mejor la presencia o ausencia de captación de tabiques en
quistes Bosniak IIF o III11
. Sin embargo, la utilización de la
ecografía con contraste y de la RM también comporta una
mayor detección de quistes Bosniak III catalogados previa-
mente mediante TC como IIF13
. Este hecho comportaría
un mayor número de cirugías de lesiones benignas (ya que
teóricamente el 50% de estas lesiones etiquetadas como
Bosniak III van a ser benignas) y es algo que debería evitarse,
por lo que deben realizarse más estudios que permitan
demostrar la utilidad tanto de la ecografía con contraste
como de la RM en el manejo de los quistes Bosniak IIF y III.
La mayor limitación de las técnicas de imagen utilizando
la clasificación de Bosniak es la imposibilidad de diferenciar
los quistes Bosniak III benignos de los malignos. Ambos mues-
tran engrosamiento con hipercaptación de la pared y/o de
tabiques con la única diferencia por histología de la presen-
cia o no de proliferación de células neoplásicas en dichas
localizaciones, condición que hasta la fecha solo puede ser
diagnosticada mediante el análisis histológico del tejido. Es
por ello que se están investigando nuevas técnicas diagnós-
ticas como la técnica de difusión por RM y planteando la
realización de biopsias diagnósticas que permitan evitar la
cirugía de los quistes Bosniak III benignos.
Respecto al valor de la biopsia en lesiones quísticas com-
plejas, no se considera indicada a pesar del rendimiento
diagnóstico elevado descrito en algunos estudios14
, excepto
en pacientes de edad avanzada, con un solo ri˜nón o con ele-
vado riesgo quirúrgico. Esto se debe a que la obtención de un
resultado negativo para cáncer no excluye la presencia del
mismo en otra localización a la puncionada excepto en casos
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84 C. Nicolau et al.
Tabla 1 Características mediante técnicas de imagen de las lesiones sólidas más frecuentes
Lesión renal Hallazgos
morfológicos
Se˜nal de RM Captación Difusión
AML típico Detección de grasa
macroscópica
Pérdida de se˜nal en
secuencia con saturación
de grasa
Variable, dependiendo del
porcentaje de componente
graso, muscular o vascular
Importante
restricción por
componente graso
AML pobre en
grasa
Hiperdenso en
fase sin contraste
(TC basal)
Hipose˜nal en T2 Captación homogénea y
prolongada
Menor restricción
que CCR
Oncocitoma Cicatriz central
(<50% de los casos)
Variable, no específica Hipercaptación fase
corticomedular
Inversión segmentaria de
captación*
Menor restricción
que CCR
CCR de células
claras
En ocasiones
calcificaciones
En ocasiones
cicatriz central
Puede presentar pérdida
de se˜nal en secuencia
fuera de fase (por
presencia de grasa
microscópica)
Hipercaptación fase
corticomedular
Heterogénea si áreas de
hemorragia, quísticas o
necrosis
Restricción
difusión
CCR de bajo grado En ocasiones
calcificaciones
Pueden mostrar
hipose˜nal en T2 (CCR
papilar)
Hipercaptación fase
nefrográfica
Homogénea
En ocasiones muy escasa
(CCR papilar)
Mayor restricción
que los CCR de
células claras
AML: angiomiolipoma; CCR: carcinoma de células renales; RM: resonancia magnética; TC: tomografía computarizada.
* Hallazgo controvertido observado en algunos estudios y no confirmado en otros.
en los que se obtiene un diagnóstico concluyente de benig-
nidad como en los adenomas metanéfricos6
. Una opción de
futuro técnicamente sencilla es la obtención mediante aspi-
ración con aguja fina del líquido del quiste con el objetivo de
analizar la presencia de marcadores tumorales como la pro-
teína CA9, que se encuentra elevada en cánceres quísticos15
y no en lesiones benignas, aunque hasta la fecha no es una
técnica universalizada.
Manejo de las lesiones sólidas incidentales
En la tabla 1 se muestran las características por imagen
más destacables de las lesiones sólidas más frecuentes. El
CCR es la lesión renal sólida más frecuente y debe sos-
pecharse ante cualquier masa incidental que no contenga
grasa macroscópica. La presencia de grasa puede detec-
tarse mediante TC (atenuación < -20 UH) o RM (hipose˜nal
igual a la de la grasa subcutánea en todas las secuencias
incluyendo la secuencia con saturación de grasa) y permite
el diagnóstico de AML, ya que se considera excepcional la
presencia de grasa en otros tumores renales, y en el caso
del CCR suele ir asociada a otros hallazgos, como la pre-
sencia de calcificaciones16
. Es importante recordar que la
detección de pérdida de se˜nal en fase opuesta utilizando
la secuencia de desplazamiento químico (chemical-shift)
indica la presencia de grasa microscópica y no permite el
diagnóstico de AML. Aunque los AML pueden contener grasa
microscópica, un número elevado de CCR también (hasta el
59% de los CCR de células claras en la serie de Outwater
et al.)17,18
. Ante un tumor sin grasa macroscópica visible, en
el diagnóstico diferencial, además del CCR deben incluirse
tumores benignos, como el oncocitoma y el AML pobre en
grasa (ya que existe un 5% de AML que no tienen suficiente
cantidad de grasa macroscópica para poder ser detectada
mediante pruebas de imagen)16
(fig. 3). Otros tumores malig-
nos, como el tumor de células transicionales, el linfoma
y las metástasis, se manifiestan excepcionalmente como
masas renales únicas incidentales, y una historia clínica
detallada, la analítica y otras características radiológicas
específicas pueden ayudar al diagnóstico. La herramienta
más utilizada para la caracterización es la administración de
contraste mediante TC o RM, aunque existe una incesante
actividad investigadora reflejada en múltiples publicaciones
buscando todavía la herramienta que permita, con un alto
rendimiento, una diferenciación por imagen entre tumores
benignos y CCR. Entre estas se ha descrito la valoración
de la intensidad, la duración y la heterogeneidad de la
captación de contraste, el análisis del histograma o de la
textura para la cuantificación de la heterogeneidad tumoral
y la utilidad de diferentes secuencias mediante RM, inclu-
yendo la relativamente nueva técnica de difusión. Entre los
resultados publicados se ha descrito que los AML pobres
en grasa mediante TC sin contraste muestran hiperdensi-
dad en fase basal19
, menor heterogeneidad que los CCR
en el análisis de textura20
, captación homogénea y prolon-
gada de contraste, y mediante RM muestran hipointensidad
de se˜nal en secuencias T221
. Por el contrario, una capta-
ción heterogénea orienta a CCR (por la presencia de áreas
hemorrágicas, necróticas o quísticas). No obstante, se con-
sidera hasta la fecha que la diferenciación entre CCR y AML
pobre en grasa no es posible, ya que los CCR de bajo grado y
especialmente los papilares pueden mostrar también capta-
ción homogénea y prolongada de contraste e hipointensidad
de se˜nal en T221
. Con respecto a los oncocitomas, tampoco
pueden diferenciarse con fiabilidad de los CCR, ya que el
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Manejo de la lesión renal focal incidental 85
Figura 3 Paciente con masa renal incidental sólida detectada en estudio por sospecha de patología biliar. En el estudio mediante
TC específica que incluía fases sin y con contraste se observa una masa sólida en el tercio medio renal izquierdo con captación
heterogénea en fases corticomedular (a) y nefrográfica (b) y lavado en fase excretora (c). Ante la posiblidad de CCR se decidió
realizar una intervención quirúrgica y el diagnóstico histológico final fue de oncocitoma.
patrón de captación es muy similar. Se ha descrito que tanto
la presencia de una cicatriz central como la inversión de cap-
tación segmentaria mediante TC con contraste son hallazgos
característicos de los oncocitomas22,23
. Sin embargo, menos
del 50% de los oncocitomas presentan cicatriz central, y
otros tumores incluido el CCR pueden mostrarla24,25
. Por
otra parte, el patrón de inversión de captación (el seg-
mento tumoral hipercaptante en fase corticomedular pasa
a ser hipocaptante en la fase excretora, y viceversa) no ha
podido ser demostrado en otros estudios26
. Respecto a las
nuevas herramientas, destaca la técnica de difusión por su
capacidad para detectar cáncer. Recientemente se ha publi-
cado un metaanálisis que incluye 17 estudios en el que se
han encontrado diferencias significativas entre los valores
de ADC de los CCR y los oncocitomas3
. No obstante, estos
hallazgos no han sido corroborados en otros estudios27
. El
rendimiento diagnóstico de la TC y la RM en la caracteriza-
ción de lesiones renales basándose en la presencia y el tipo
de captación es muy similar. Dada la mayor disponibilidad,
mayor resolución espacial, facilidad para obtener un estudio
de calidad sin artefactos y mejor precio de la TC, muchas
guías sugieren caracterizar las lesiones renales mediante TC
Lesión incidental renal sólida
Tiene grasa macroscópica? (TC o RM basales)
Sí
Sí
Sí
Biopsia3 Cirugía
No
No (Lesión quística hemorrágica /
inflamatoria que simula lesión sólida)
Muestra características que sugieran oncocitoma o
AML pobre en grasa o serían la ablación percutánea o
la vigilancia activa opciones terapéuticas en el caso de CCR?
1
Requiere estudio específico de caracterización de lesión renal con varias fases, mediante TC o RM, en
Angiomiolipoma
No (Indeterminada)
Muestra captación?
Requiere estudio con contraste con RM (o TC)1,2
2
Si simplemente se duda si la lesión es sólida o quística puede realizarse ecografia con contraste.
3
Se recomienda biopsia dada la elevada posibilidad de lesión benigna o para decidir el tratamiento.
función de la experiencia del centro y características del paciente (función renal... preferible RM por falta de
radiación).
Figura 4 Algoritmo de manejo diagnóstico de la lesión renal incidental sólida.
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86 C. Nicolau et al.
y dejar la RM para aquellos casos que plantean dudas, como
pueden ser la presencia o no de una mínima cantidad de
grasa o cuando existen dudas de si una lesión capta o no
contraste16
. Sin embargo, la ausencia de radiación, así como
la información adicional que aportan diferentes secuencias,
incluyendo la técnica de difusión, hacen de la RM una herra-
mienta más atractiva y completa, por lo que en función
de su disponibilidad podría utilizarse como primera opción
diagnóstica.
Dadas las limitaciones en el diagnóstico diferencial entre
CCR, AML pobres en grasa y oncocitomas, existe un creciente
apoyo a la caracterización histológica de las lesiones inci-
dentales mediante biopsia percutánea. La mayoría de las
guías urológicas han incorporado la biopsia en sus algorit-
mos diagnósticos no solo para evitar la cirugía de lesiones
benignas sino para, en el caso de malignidad, aportar infor-
mación sobre el tipo de CCR de cara a decidir el tipo de
tratamiento entre un abanico de terapias, incluyendo la vigi-
lancia activa, la ablación percutánea y la cirugía (fig. 4).
Estudios recientes muestran un elevado rendimiento diag-
nóstico, hasta del 90% en el estudio de Richard28
y del
96% en el de Maturen29
(en el que, como resultado de
la biopsia, se modificó el manejo clínico en el 60,5% de
los casos con respecto al teóricamente esperado), con una
tasa baja de complicaciones (del 8,5% y el 2%, respectiva-
mente). Para obtener un buen rendimiento diagnóstico se
recomienda que las biopsias las realice personal experto,
con agujas de no más de 18 G y que sean evaluadas por
patólogos expertos en patología tumoral renal. Aunque las
indicaciones de biopsia están claramente establecidas en
pacientes sintomáticos y determinadas situaciones clínicas,
como en el diagnóstico diferencial entre cáncer renal y
metástasis o cáncer renal y patología infecciosa, no existe
consenso en su papel en el manejo de lesiones inciden-
tales. En este escenario, la tendencia es realizar biopsia:
a) en aquellas lesiones no caracterizadas por imagen con
alta sospecha radiológica de benignidad, como son aquellas
lesiones con clara cicatriz central (que orienta a oncoci-
toma) o lesiones hiperdensas espontáneamente en fase basal
mediante TC o hipointensas en T2 mediante RM que mues-
tren captación homogénea y mantenida tras administrar
contraste (que orienta a AML pobre en grasa); b) en pacien-
tes con alta comorbilidad quirúrgica, y c) en aquellas de
peque˜no tama˜no (< 3 cm), dada la mayor probabilidad
de benignidad30
.
Conclusión
En conclusión, las técnicas de imagen e intervencionistas
son fundamentales en el diagnóstico de una lesión renal inci-
dental, y permiten el manejo diagnóstico en función de los
hallazgos radiológicos y de las posibilidades terapéuticas de
cada paciente.
Responsabilidades éticas
Protección de personas y animales. Los autores decla-
ran que los procedimientos seguidos se conformaron a las
normas éticas del comité de experimentación humana res-
ponsable y de acuerdo con la Asociación Médica Mundial y
la Declaración de Helsinki.
Confidencialidad de los datos. Los autores declaran que
han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre
la publicación de datos de pacientes.
Derecho a la privacidad y consentimiento informado. Los
autores han obtenido el consentimiento informado de los
pacientes y/o sujetos referidos en el artículo. Este docu-
mento obra en poder del autor de correspondencia.
Autoría
1. Responsable de la integridad del estudio: CN.
2. Concepción del estudio: CN.
3. Dise˜no del estudio: CN.
4. Obtención de los datos: CN, MS, BP.
5. Análisis e interpretación de los datos: CN, MS, BP.
6. Tratamiento estadístico: no corresponde.
7. Búsqueda bibliográfica: CN, BP, MS.
8. Redacción del trabajo: CN, BP, MS.
9. Revisión crítica del manuscrito con aportaciones inte-
lectualmente relevantes: CN, BP, MS.
10. Aprobación de la versión final: CN, BP, MS.
Conflicto de intereses
Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses.
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Bosniak

  • 1.
    Radiología. 2016;58(2):81---87 www.elsevier.es/rx RADIOLOGÍA HOY Manejode la lesión renal focal incidental C. Nicolau∗ , B. Pa˜no y C. Sebastià Servicio de Radiología, Hospital Clínic de Barcelona, Barcelona, Espa˜na Recibido el 15 de julio de 2015; aceptado el 21 de octubre de 2015 Disponible en Internet el 24 de diciembre de 2015 PALABRAS CLAVE Masa renal; Cáncer renal; Ecografía; Tomografía computarizada; Resonancia magnética Resumen La aparición de una lesión renal incidental ocurre con relativa frecuencia en la prác- tica radiológica diaria. Ante una lesión incidental deben conocerse las diferentes posibilidades diagnósticas dependiendo de si la lesión es de apariencia quística o sólida. El manejo de las lesiones quísticas viene determinado por la clasificación de Bosniak, mientras que el manejo de las lesiones sólidas trata de diferenciar entre el cáncer renal y tumores benignos, como el angiomiolipoma pobre en grasa y el oncocitoma. El radiólogo debe conocer las recomendaciones en el manejo de dichas lesiones y la utilidad de las diferentes técnicas por imagen e interven- cionistas que se pueden realizar en función de las características de la lesión incidental y de las expectativas de vida del paciente. © 2015 SERAM. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados. KEYWORDS Renal mass; Renal cancer; Ultrasonography; Computed tomography; Magnetic resonance imaging Managing focal incidental renal lesions Abstract Incidental renal lesions are relatively common in daily radiological practice. It is important to know the different diagnostic possibilities for incidentally detected lesions, depen- ding on whether they are cystic or solid. The management of cystic lesions is guided by the Bosniak classification. In solid lesions, the goal is to differentiate between renal cancer and benign tumors such as fat-poor angiomyolipoma and oncocytoma. Radiologists need to know the recommendations for the management of these lesions and the usefulness of the diffe- rent imaging techniques and interventional procedures in function of the characteristics of the incidental lesion and the patient’s life expectancy. © 2015 SERAM. Published by Elsevier España, S.L.U. All rights reserved. ∗ Autor para correspondencia. Correo electrónico: cnicolau@clinic.cat (C. Nicolau). Introducción Se considera una lesión renal incidental aquella lesión des- cubierta al realizar una técnica de imagen indicada por otra patología y que en el momento de su detección es http://dx.doi.org/10.1016/j.rx.2015.10.008 0033-8338/© 2015 SERAM. Publicado por Elsevier España, S.L.U. Todos los derechos reservados. Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.
  • 2.
    82 C. Nicolauet al. I (0% malignidad) II (0% malignidad) Contenido líquido, pared bien definida y fina (de ≤ 1 mm grosor), no captante. Presencia de escasos tabiques finos (de ≤ 1mm grosor), sin captación (puede detectarse mínima captación en tabiques sin ser medible). Quistes hiperdensos y homogeneos (> 20UH por TC) no captantes*. No captación (puede detectarse mínima captación en tabiques sin ser medible). Engrosamiento de septos o de la pared que muestran captación de contraste. Nódulos independientes de septos o de la pared que captan contraste. * (En la clasificación original de Bosniak los quistes hiperdensos > 3 cm se catalogan como IIF aunque mejor confirmar con una segunda técnica la ausencia de captación). Múltiples tabiques finos. Puede existir algún tabique o parte de pared mínimamente engrosados. III (50% malignidad) IV (> 80% malignidad) IIF (5-10% malignidad) – – – – - - - - • • • • Figura 1 Clasificación de quistes renales basada en la clasificación de Bosniak9 . asintomática. La detección ha aumentado considerable- mente en los últimos a˜nos debido a la creciente indicación de estudios radiológicos abdominales realizados por múlti- ples causas. Con frecuencia, estas lesiones incidentales son benignas y la probabilidad de benignidad es más frecuente en lesiones de peque˜no tama˜no. Así, en un estudio de 2.770 nefrectomías realizado por Frank et al., un 12,8% de los tumores sólidos fueron benignos, aunque este porcentaje aumentaba al 46,3% si medían menos de 1 cm1 . Algunas de estas lesiones incidentales muestran características histoló- gicas que pueden identificarse por imagen, lo que permite un diagnóstico definitivo, como ocurre con los quistes simples y los angiomiolipomas (AML) típicos. Para la caracterización del resto de las lesiones se requiere la administración de contraste endovenoso durante varias fases (se aconseja rea- lizar una fase basal sin contraste y posteriormente una fase corticomedular (entre los 25 y 70 segundos tras la adminis- tración del contraste), una fase nefrográfica (hacia los 90 segundos) y una fase excretora (a partir de los 3 minutos) para confirmar que están vascularizadas y poder valorar el tipo de captación2 . Las técnicas más utilizadas son la tomo- grafía computarizada (TC), la resonancia magnética (RM) y la ecografía con contraste. El progreso en el diagnóstico por imagen es constante y siguen incorporándose nuevas herramientas que pueden ser útiles, como las técnicas de textura para la cuantificación de la heterogeneidad tumoral mediante TC, la técnicas de difusión y perfusión mediante RM3 y la posibilidad de cuantificar el yodo si se dispone de TC de doble energía que podría ayudar en la diferenciación de tumores4 . Además, cada vez existe mayor consenso en el ámbito urológico para incorporar la biopsia en los algo- ritmos de manejo de lesión renal incidental5 . El manejo diagnóstico dependerá no solo de la técnica inicial realizada, sino de la experiencia del centro con las diferentes técni- cas complementarias y de las características del paciente, incluyendo su expectativa de vida y posible comorbilidad del tratamiento. El objetivo de este artículo es presentar la aportación de las diferentes técnicas radiológicas en el manejo de las lesiones focales renales incidentales, tanto de apariencia quística como de apariencia sólida. Manejo de las lesiones quísticas incidentales Los quistes renales son las lesiones incidentales más fre- cuentes, y aparecen en más del 50% de la población de más de 50 a˜nos. El diagnóstico definitivo de quiste sim- ple requiere la identificación de una masa completamente líquida, sin tabiques y con una pared bien definida y fina (de grosor ≤ 1 mm). Los quistes simples pueden diagnosticarse por ecografía sin necesidad de contraste (lesiones anecoicas con pared fina), mediante TC (lesiones con atenuación < 20 unidades Hounsfield [UH] sin captación de contraste y con pared fina) o mediante RM (lesiones con se˜nal líquida hipe- rintensas en T2, hipointensas en T1 y con pared fina). Las lesiones quísticas que no cumplen estos criterios se denomi- nan quistes complejos y deben caracterizarse con contraste endovenoso, ya que hasta un 10% de los cánceres de células renales (CCR) pueden manifestarse como lesiones quísticas complejas. Una manera útil y reconocida de catalogarlos es la clasificación de Bosniak, descrita por el Dr. Bosniak en 1986 y modificada posteriormente en el a˜no 1990 para incluir la categoría IIF. Uno de los aciertos de esta clasifi- cación es que da un grado de probabilidad de malignidad a los quistes complejos en función de los hallazgos por ima- gen (fig. 1)6 . Aunque inicialmente se describió para TC, se ha demostrado también su utilidad mediante RM7 y ecogra- fía con contraste8 . Respecto al manejo clínico, siguiendo la clasificación de Bosniak (fig. 2), es importante destacar que los quistes Bosniak I y II no requieren control, dado que no tienen riesgo de malignidad, y los Bosniak IIF requieren vigilancia activa dado el riesgo del 5-10% de malignidad. Se recomienda un seguimiento prolongado de al menos 5 Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.
  • 3.
    Manejo de lalesión renal focal incidental 83 Lesión incidental renal quística Vista por ecografía Vista por TC / RM Puede clasificarse correctamente? Sí (Ver manejo) Hacer ecografía basal (continuar con algoritmo de lesión vista por ecografía) NO 1 Quiste simple FIN Quiste complejo Ecografia con contraste Puede clasificarse correctamente? Sí (Ver manejo) No (mala visualización ecográfica...) RM con contraste (o TC) específíca 2 Manejo Manejo: Bosniak I Bosniak II Bosniak IIF Bosniak III Bosniak IV CirugíaCirugía 3Vigilancia activa (a los 6 y 12 meses y después anual hasta 5 años) FIN −1 EI estudio puede ser no concluyente por incompleto (falta de fases con contraste...) o por dificultad en clasificar la lesión (fundamentalmente en los Bosniak IIf y III). −2 RM o TC en función de la experiencia del centro y características del paciente (función renal... preferible RM por falta de radiación y mayor sensibilidad). −3 Algunos autores sugieren la realización de biopsia en lugar de Cirugía. Figura 2 Algoritmo de manejo diagnóstico de la lesión renal incidental quística. a˜nos, dado que algunos cánceres pueden tener un creci- miento muy lento9 , y se sugiere control cada 6 meses el primer a˜no y luego control anual. Por otra parte, los quis- tes Bosniak III y IV requieren cirugía dada la probabilidad del 50 y >90% respectivamente, de corresponder a CCR. Otro aspecto que destacar es que actualmente se considera que la presencia de calcificaciones no muestra un mayor riesgo de malignidad. Aunque la clasificación de Bosniak es muy útil, existen algunos puntos controvertidos y alguna limitación. Uno de los puntos controvertidos de la clasificación es el manejo de quistes hiperdensos basalmente que no captan contraste mediante TC y que se clasifican como Bosniak II o IIF dependiendo de su tama˜no. Un manejo útil consiste en dividirlos según su densidad, ya que si miden más de 70 UH basalmente, corresponderían a quistes hemorrágicos benignos (con un rendimiento diagnóstico del 99% en el estudio de Jonisch10 ), mientras que si miden entre 20 y 70 UH pueden ser benignos o malignos independientemente de su tama˜no, ya que los CCR de bajo grado pueden tener muy escasa captación que pase desapercibida mediante TC. En estos casos sería recomendable ampliar el estudio mediante ecografía, ya que con frecuencia pueden ser diagnosticados como quistes benignos si se muestran totalmente anecoicos y sin tabiques. Por el contrario, si no son anecóicos, estaría indicada la administración de contraste ecográfico para caracterizarlos11 . Si la ecografía con contraste demuestra ausencia de captación, dichos quistes pasan a catalogarse como quistes II y no van a requerir posteriores controles. Otro punto controvertido es la utilización de la ecografía con contraste y la RM en el manejo de los quistes complejos. Tanto la RM como la ecografía con contraste muestran mayor sensibilidad que la TC en la detección de la microvascularización tumoral y de tabiques12 , por lo que, unido a la ausencia de radiación, hace que el uso de dichas técnicas sea aconsejable no solo para la caracterización de quistes complejos, sino para el seguimiento de dichos quistes cuando está indicado. En nuestro centro, basándo- nos en nuestra experiencia y las publicaciones encontradas en la literatura médica, se ha incorporado la ecografía con contraste como técnica sistemática tanto para la diferen- ciación entre lesiones quísticas y sólidas como para valorar mejor la presencia o ausencia de captación de tabiques en quistes Bosniak IIF o III11 . Sin embargo, la utilización de la ecografía con contraste y de la RM también comporta una mayor detección de quistes Bosniak III catalogados previa- mente mediante TC como IIF13 . Este hecho comportaría un mayor número de cirugías de lesiones benignas (ya que teóricamente el 50% de estas lesiones etiquetadas como Bosniak III van a ser benignas) y es algo que debería evitarse, por lo que deben realizarse más estudios que permitan demostrar la utilidad tanto de la ecografía con contraste como de la RM en el manejo de los quistes Bosniak IIF y III. La mayor limitación de las técnicas de imagen utilizando la clasificación de Bosniak es la imposibilidad de diferenciar los quistes Bosniak III benignos de los malignos. Ambos mues- tran engrosamiento con hipercaptación de la pared y/o de tabiques con la única diferencia por histología de la presen- cia o no de proliferación de células neoplásicas en dichas localizaciones, condición que hasta la fecha solo puede ser diagnosticada mediante el análisis histológico del tejido. Es por ello que se están investigando nuevas técnicas diagnós- ticas como la técnica de difusión por RM y planteando la realización de biopsias diagnósticas que permitan evitar la cirugía de los quistes Bosniak III benignos. Respecto al valor de la biopsia en lesiones quísticas com- plejas, no se considera indicada a pesar del rendimiento diagnóstico elevado descrito en algunos estudios14 , excepto en pacientes de edad avanzada, con un solo ri˜nón o con ele- vado riesgo quirúrgico. Esto se debe a que la obtención de un resultado negativo para cáncer no excluye la presencia del mismo en otra localización a la puncionada excepto en casos Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.
  • 4.
    84 C. Nicolauet al. Tabla 1 Características mediante técnicas de imagen de las lesiones sólidas más frecuentes Lesión renal Hallazgos morfológicos Se˜nal de RM Captación Difusión AML típico Detección de grasa macroscópica Pérdida de se˜nal en secuencia con saturación de grasa Variable, dependiendo del porcentaje de componente graso, muscular o vascular Importante restricción por componente graso AML pobre en grasa Hiperdenso en fase sin contraste (TC basal) Hipose˜nal en T2 Captación homogénea y prolongada Menor restricción que CCR Oncocitoma Cicatriz central (<50% de los casos) Variable, no específica Hipercaptación fase corticomedular Inversión segmentaria de captación* Menor restricción que CCR CCR de células claras En ocasiones calcificaciones En ocasiones cicatriz central Puede presentar pérdida de se˜nal en secuencia fuera de fase (por presencia de grasa microscópica) Hipercaptación fase corticomedular Heterogénea si áreas de hemorragia, quísticas o necrosis Restricción difusión CCR de bajo grado En ocasiones calcificaciones Pueden mostrar hipose˜nal en T2 (CCR papilar) Hipercaptación fase nefrográfica Homogénea En ocasiones muy escasa (CCR papilar) Mayor restricción que los CCR de células claras AML: angiomiolipoma; CCR: carcinoma de células renales; RM: resonancia magnética; TC: tomografía computarizada. * Hallazgo controvertido observado en algunos estudios y no confirmado en otros. en los que se obtiene un diagnóstico concluyente de benig- nidad como en los adenomas metanéfricos6 . Una opción de futuro técnicamente sencilla es la obtención mediante aspi- ración con aguja fina del líquido del quiste con el objetivo de analizar la presencia de marcadores tumorales como la pro- teína CA9, que se encuentra elevada en cánceres quísticos15 y no en lesiones benignas, aunque hasta la fecha no es una técnica universalizada. Manejo de las lesiones sólidas incidentales En la tabla 1 se muestran las características por imagen más destacables de las lesiones sólidas más frecuentes. El CCR es la lesión renal sólida más frecuente y debe sos- pecharse ante cualquier masa incidental que no contenga grasa macroscópica. La presencia de grasa puede detec- tarse mediante TC (atenuación < -20 UH) o RM (hipose˜nal igual a la de la grasa subcutánea en todas las secuencias incluyendo la secuencia con saturación de grasa) y permite el diagnóstico de AML, ya que se considera excepcional la presencia de grasa en otros tumores renales, y en el caso del CCR suele ir asociada a otros hallazgos, como la pre- sencia de calcificaciones16 . Es importante recordar que la detección de pérdida de se˜nal en fase opuesta utilizando la secuencia de desplazamiento químico (chemical-shift) indica la presencia de grasa microscópica y no permite el diagnóstico de AML. Aunque los AML pueden contener grasa microscópica, un número elevado de CCR también (hasta el 59% de los CCR de células claras en la serie de Outwater et al.)17,18 . Ante un tumor sin grasa macroscópica visible, en el diagnóstico diferencial, además del CCR deben incluirse tumores benignos, como el oncocitoma y el AML pobre en grasa (ya que existe un 5% de AML que no tienen suficiente cantidad de grasa macroscópica para poder ser detectada mediante pruebas de imagen)16 (fig. 3). Otros tumores malig- nos, como el tumor de células transicionales, el linfoma y las metástasis, se manifiestan excepcionalmente como masas renales únicas incidentales, y una historia clínica detallada, la analítica y otras características radiológicas específicas pueden ayudar al diagnóstico. La herramienta más utilizada para la caracterización es la administración de contraste mediante TC o RM, aunque existe una incesante actividad investigadora reflejada en múltiples publicaciones buscando todavía la herramienta que permita, con un alto rendimiento, una diferenciación por imagen entre tumores benignos y CCR. Entre estas se ha descrito la valoración de la intensidad, la duración y la heterogeneidad de la captación de contraste, el análisis del histograma o de la textura para la cuantificación de la heterogeneidad tumoral y la utilidad de diferentes secuencias mediante RM, inclu- yendo la relativamente nueva técnica de difusión. Entre los resultados publicados se ha descrito que los AML pobres en grasa mediante TC sin contraste muestran hiperdensi- dad en fase basal19 , menor heterogeneidad que los CCR en el análisis de textura20 , captación homogénea y prolon- gada de contraste, y mediante RM muestran hipointensidad de se˜nal en secuencias T221 . Por el contrario, una capta- ción heterogénea orienta a CCR (por la presencia de áreas hemorrágicas, necróticas o quísticas). No obstante, se con- sidera hasta la fecha que la diferenciación entre CCR y AML pobre en grasa no es posible, ya que los CCR de bajo grado y especialmente los papilares pueden mostrar también capta- ción homogénea y prolongada de contraste e hipointensidad de se˜nal en T221 . Con respecto a los oncocitomas, tampoco pueden diferenciarse con fiabilidad de los CCR, ya que el Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.
  • 5.
    Manejo de lalesión renal focal incidental 85 Figura 3 Paciente con masa renal incidental sólida detectada en estudio por sospecha de patología biliar. En el estudio mediante TC específica que incluía fases sin y con contraste se observa una masa sólida en el tercio medio renal izquierdo con captación heterogénea en fases corticomedular (a) y nefrográfica (b) y lavado en fase excretora (c). Ante la posiblidad de CCR se decidió realizar una intervención quirúrgica y el diagnóstico histológico final fue de oncocitoma. patrón de captación es muy similar. Se ha descrito que tanto la presencia de una cicatriz central como la inversión de cap- tación segmentaria mediante TC con contraste son hallazgos característicos de los oncocitomas22,23 . Sin embargo, menos del 50% de los oncocitomas presentan cicatriz central, y otros tumores incluido el CCR pueden mostrarla24,25 . Por otra parte, el patrón de inversión de captación (el seg- mento tumoral hipercaptante en fase corticomedular pasa a ser hipocaptante en la fase excretora, y viceversa) no ha podido ser demostrado en otros estudios26 . Respecto a las nuevas herramientas, destaca la técnica de difusión por su capacidad para detectar cáncer. Recientemente se ha publi- cado un metaanálisis que incluye 17 estudios en el que se han encontrado diferencias significativas entre los valores de ADC de los CCR y los oncocitomas3 . No obstante, estos hallazgos no han sido corroborados en otros estudios27 . El rendimiento diagnóstico de la TC y la RM en la caracteriza- ción de lesiones renales basándose en la presencia y el tipo de captación es muy similar. Dada la mayor disponibilidad, mayor resolución espacial, facilidad para obtener un estudio de calidad sin artefactos y mejor precio de la TC, muchas guías sugieren caracterizar las lesiones renales mediante TC Lesión incidental renal sólida Tiene grasa macroscópica? (TC o RM basales) Sí Sí Sí Biopsia3 Cirugía No No (Lesión quística hemorrágica / inflamatoria que simula lesión sólida) Muestra características que sugieran oncocitoma o AML pobre en grasa o serían la ablación percutánea o la vigilancia activa opciones terapéuticas en el caso de CCR? 1 Requiere estudio específico de caracterización de lesión renal con varias fases, mediante TC o RM, en Angiomiolipoma No (Indeterminada) Muestra captación? Requiere estudio con contraste con RM (o TC)1,2 2 Si simplemente se duda si la lesión es sólida o quística puede realizarse ecografia con contraste. 3 Se recomienda biopsia dada la elevada posibilidad de lesión benigna o para decidir el tratamiento. función de la experiencia del centro y características del paciente (función renal... preferible RM por falta de radiación). Figura 4 Algoritmo de manejo diagnóstico de la lesión renal incidental sólida. Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.Document downloaded from http://www.elsevier.es, day 29/08/2017. This copy is for personal use. Any transmission of this document by any media or format is strictly prohibited.
  • 6.
    86 C. Nicolauet al. y dejar la RM para aquellos casos que plantean dudas, como pueden ser la presencia o no de una mínima cantidad de grasa o cuando existen dudas de si una lesión capta o no contraste16 . Sin embargo, la ausencia de radiación, así como la información adicional que aportan diferentes secuencias, incluyendo la técnica de difusión, hacen de la RM una herra- mienta más atractiva y completa, por lo que en función de su disponibilidad podría utilizarse como primera opción diagnóstica. Dadas las limitaciones en el diagnóstico diferencial entre CCR, AML pobres en grasa y oncocitomas, existe un creciente apoyo a la caracterización histológica de las lesiones inci- dentales mediante biopsia percutánea. La mayoría de las guías urológicas han incorporado la biopsia en sus algorit- mos diagnósticos no solo para evitar la cirugía de lesiones benignas sino para, en el caso de malignidad, aportar infor- mación sobre el tipo de CCR de cara a decidir el tipo de tratamiento entre un abanico de terapias, incluyendo la vigi- lancia activa, la ablación percutánea y la cirugía (fig. 4). Estudios recientes muestran un elevado rendimiento diag- nóstico, hasta del 90% en el estudio de Richard28 y del 96% en el de Maturen29 (en el que, como resultado de la biopsia, se modificó el manejo clínico en el 60,5% de los casos con respecto al teóricamente esperado), con una tasa baja de complicaciones (del 8,5% y el 2%, respectiva- mente). Para obtener un buen rendimiento diagnóstico se recomienda que las biopsias las realice personal experto, con agujas de no más de 18 G y que sean evaluadas por patólogos expertos en patología tumoral renal. Aunque las indicaciones de biopsia están claramente establecidas en pacientes sintomáticos y determinadas situaciones clínicas, como en el diagnóstico diferencial entre cáncer renal y metástasis o cáncer renal y patología infecciosa, no existe consenso en su papel en el manejo de lesiones inciden- tales. En este escenario, la tendencia es realizar biopsia: a) en aquellas lesiones no caracterizadas por imagen con alta sospecha radiológica de benignidad, como son aquellas lesiones con clara cicatriz central (que orienta a oncoci- toma) o lesiones hiperdensas espontáneamente en fase basal mediante TC o hipointensas en T2 mediante RM que mues- tren captación homogénea y mantenida tras administrar contraste (que orienta a AML pobre en grasa); b) en pacien- tes con alta comorbilidad quirúrgica, y c) en aquellas de peque˜no tama˜no (< 3 cm), dada la mayor probabilidad de benignidad30 . Conclusión En conclusión, las técnicas de imagen e intervencionistas son fundamentales en el diagnóstico de una lesión renal inci- dental, y permiten el manejo diagnóstico en función de los hallazgos radiológicos y de las posibilidades terapéuticas de cada paciente. Responsabilidades éticas Protección de personas y animales. Los autores decla- ran que los procedimientos seguidos se conformaron a las normas éticas del comité de experimentación humana res- ponsable y de acuerdo con la Asociación Médica Mundial y la Declaración de Helsinki. Confidencialidad de los datos. Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes. Derecho a la privacidad y consentimiento informado. Los autores han obtenido el consentimiento informado de los pacientes y/o sujetos referidos en el artículo. Este docu- mento obra en poder del autor de correspondencia. Autoría 1. Responsable de la integridad del estudio: CN. 2. Concepción del estudio: CN. 3. Dise˜no del estudio: CN. 4. Obtención de los datos: CN, MS, BP. 5. Análisis e interpretación de los datos: CN, MS, BP. 6. Tratamiento estadístico: no corresponde. 7. Búsqueda bibliográfica: CN, BP, MS. 8. Redacción del trabajo: CN, BP, MS. 9. Revisión crítica del manuscrito con aportaciones inte- lectualmente relevantes: CN, BP, MS. 10. Aprobación de la versión final: CN, BP, MS. Conflicto de intereses Los autores declaran no tener ningún conflicto de intereses. Bibliografia 1. Frank I, Blute ML, Cheville JC, Lohse CM, Weaver AL, Zincke H. Solid renal tumors: an analysis of pathological features related to tumor size. J Urol. 2003;170:2217---20. 2. Nicolau C, Aldecoa I, Bunesch L, Mallofre C, Sebastia C. The Role of Contrast Agents in the Diagnosis of Renal Diseases. Curr Probl Diagn Radiol. 2015;44:346---59. 3. Lassel EA, Rao R, Schwenke C, Schoenberg SO, Michaely HJ. Diffusion-weighted imaging of focal renal lesions: a meta- analysis. 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