La literatura medieval se caracterizó por tener temas religiosos y filosóficos, ser anónima y usar el latín predominantemente. Tuvo una tendencia didáctica y moralizadora, divulgando valores espirituales y humanos a través de obras como vidas de santos, comentarios bíblicos, gestas caballerescas y fábulas. Con el tiempo también se escribió en lenguas nacionales emergentes y se desarrollaron diferentes géneros literarios.