El 3 de junio de 2016, el Papa Francisco decidió elevar la celebración de Santa María Magdalena al grado de fiesta en el calendario romano general, resaltando su dignidad y papel como la primera testigo y mensajera de la resurrección de Cristo. Esta medida busca enfatizar la importancia de la mujer en la misión de la Iglesia y en la evangelización, en un contexto de reflexión sobre la misericordia divina. Su figura se destaca como un ejemplo y modelo para todas las mujeres en la Iglesia, subrayando su rol en el anuncio del evangelio.