El documento discute cómo las comunidades virtuales permiten que los individuos ejerzan su ciudadanía en un espacio no físico mediante el trabajo, compartir con otros y defender sus derechos políticos y sociales. También destaca que las comunidades virtuales presentan tanto ventajas como desventajas, como el desconocimiento de la identidad de otros usuarios. Sin embargo, también reproducen las desigualdades del mundo físico al no estar disponibles para todos los grupos de la sociedad.