La revolución mexicana ha sido interpretada de diversas formas a lo largo de los años. Inicialmente se veía como una lucha de clases, pero perspectivas posteriores enfatizaron la complejidad de los actores y las negociaciones entre ellos. Actualmente se entiende como un proceso que involucró a campesinos, obreros, élites locales y el gobierno federal negociando el nuevo orden posrevolucionario en múltiples niveles.