Este decreto de Fernando VII de 1823 anula todas las leyes y actos del gobierno liberal del Trienio Constitucional (1820-1823), restaurando la monarquía absoluta. Fernando VII justifica esta decisión argumentando que el pronunciamiento liberal de 1820 fue un acto de traición y desacato, y que la intervención de la Santa Alianza puso fin a un gobierno que amenazaba los tronos monárquicos de Europa. Con este decreto se inició una dura represión política contra los liberales en la llamada "década ominosa