El documento describe el contrato psicológico como un conjunto de expectativas y creencias mutuas entre empleados y empleadores más allá de lo establecido en un contrato escrito. Define sus componentes principales como intercambios relacionales basados en la confianza a largo plazo o transaccionales centrados en beneficios inmediatos. Explica que el contrato psicológico se forma a través de esquemas mentales que evolucionan con la experiencia y son dinámicos y flexibles al cambio.